Ejemplos ?
Y por glorificar tu augusto nombre, Porque suene continua tu alabanza, Firmaste el pacto y la perpetua alianza, Y en la boca de niños y lactantes Pusiste la verdad de tus promesas.
Para probar a ustedes hasta qué extremo adoran estas chicas el aire de la libertad y lo que suene a broma y espectáculos, básteles saber (y esto me consta por una indiscreción de Augusto) que llevan un libro en el cual tienen anotadas todas las serenatas de rúbrica del año; todas las procesiones, con la demarcación de las calles que recorren y balcones con que pueden contar para verlas; épocas probables de cambio de guarnición; bailes campestres; chicos aceptables, con expresión de sus edades, carácter, posición y figura; funciones religiosas solemnes, etc., etc.
Cuando suene la hora de encuadernarme con la historia de mi vida y depositarme en la tumba, poned esta inscripción: «Un hombre de buen humor».
Ello me ha llevado a efectuar un doble proceso crítico; por un lado de regresión diacrónica a lo que cuasi-humorísticamente denominaríamos educación cavernícola, o mejor, estadios cavernícolas de la educación, aunque hayan producido grandes representantes individualistas, desde el siglo V antes de Cristo hasta el siglo XX después del mismo, y por otro, un gran salto cualitativo a lo futuro inmediato, del cual el siglo XXI puede constituir la base (si los educandos cavernícolas nos lo permiten) de una educación revalorada de proyectividad creadora con intenciones cósmicas, esto es, de preparación para cuando llegue el momento de tener que abandonar a este planeta Tierra, por sobrepoblación o por agotamiento, aunque, suene a fantaciencia.
Desde nuestra clase tratemos, pues, aunque suene a Utopía, de construir la humanidad dichosa del futuro, a pesar de que muchas veces tengamos que sentirnos solos, abandonados en nuestra labor, perseguidos, sin comprensión y hasta derrotados.
Colombianos, volad a las armas, repeled, repeled la opresión. Suene ya la trompeta guerrera, y responda tronando el cañón; de la Patria seguid la divisa, que os señala el camino de honor.
Zar, te pasará lo que a Herodes; todo sucumbirá a tus furias menos el Elegido, y tu hacha, lejos de herirle, le allanará el secreto sendero hasta tu trono. Cuando suene la hora, un puñal sin manos escribirá sobre tu pecho la sentencia ignorada.
Suponte tú si una gachí como ella, más bonita «que los clavelitos blancos, que abren por la mañanita», y mas güena que una reliquia y cantándose como ella se canta, y en un tablao por añadiúra, suponte tú si tendrá a su alreor mozos de ácana y con perfil y con la edá en la dentaúra y con el talle fino y con la piel más atirantá que un tambor, que le digan cosas propias de la edá, y con un metal de voz que no suene a carraca como suena el tuyo y como suena éste con que yo te estoy platicando las del Barquero.
Grande fue su sorpresa al oír en vez del estruendo que esperaba, un chasquido agudo y seco, pero que nada tenía de emocionante. Parece mentira, pensó, que un escopetazo suene tan poco.
no: suene mi voz, los aires rompa Y aunque ronca y cansada, el holocausto Haga de su temor ante las aras Del refulgente Sol que ya adoramos.
Aunque escribir yo versos sea locura, Vencido del dolor, que mi alma siente, De ver ya hecha tierra tu figura En tus primeros años crudamente, En la memoria de tu desventura, Porque suene tu mal de gente en gente, En la corteza dura de este pino Poner este epitafio determino: Junto de aqueste pino sepultado Yace el mas sin ventura y venturoso Pastor, que apacentó jamas ganado Ribera de este rio caudaloso, En morir tan temprano desdichado, Y en amar altamente venturoso.
-añadió un segundo escopetero. -Repito que somos fuerzas iguales -volvió a decir Manuel Atienza-. A ver, Jacinto, que suene ese tambor... ¡España y a ellos!