Ejemplos ?
Nanak eve llanie sab ape sachiar Nanak, conoce esto: el verdadero Dios es todo por sí mismo Thapia na llae kita na joe Él no fue establecido por nadie, Él no fue creado por nadie. Ape ap niranllan soe Él mismo es sublimemente puro.
En otro capítulo de la serie Sir Arthur Conan Doyle's The Lost World, «The Knife» (2001), los exploradores se encuentran con los dos hombres culpados por los homicidios en la teoría de conspiración real descrita por Stephen Knight: William Gull y Robert Anderson. Spike Milligan parodió luego el género en la «sublimemente tonta» The Phantom Raspberry Blower of Old London Town.
James Montgomery de MTV News dio una reseña positiva de la presentación al llamarlo «pesado en los éxitos, sublimemente sexual, adecuadamente sentimental —tanto para sus días de gloria como para el lugar emblemático que está cerrando con este soporte de siete noches— y ridículo en todas las maneras correctas».
Aparajito es una película pasmosa. Su composición rica y poética está perfectamente ligada a la resonancia sublimemente emocional de la narrativa.
La labor de Paulino Martínez era una labor de paz; aconsejaba al acatamiento a las autoridades hasta un grado sublimemente candoroso, y a pesar de ello, la Dictadura le persigue y le hiere casi como a un revoltoso o a un mitotero; porque la tiranía es la tiranía, y nunca podrá ser la niñera cuidadosa de ningún movimiento que tenga ni remotamente, tintes de liberación.
¿Y él?... Estaba sublimemente ridículo en la adoración de aquel monigote, que le llegaba a los cuarenta y cinco bien cumplidos. La mamá y el niño salían a recibirle en la escalera, y los vecinos veíamos cómo después de comerse a besos a Pillín se lo echaba al hombro y se metía dentro, andando con majestad, como un San Cristóbal, con chis­tera y lentes.
Hubo de saber María Antonia Fernández que don Manuel Álvarez había terminado tan linda obra, y resolvió adquirirla a toda costa para sí, como lo realizó, en efecto, pagándosela bien al escultor, el cual no quiso ni pudo negarse a ello. La Caramba, aunque ya sublimemente enamorada de don Jacinto, distaba mucho aún de haberse convertido.
Mi fascinación se cambió entonces en respeto por esa criatura tan joven y tan sublimemente bella, que, en medio de la corrupción que domina a la humanidad, había podido resistir a la indigencia.
Luego perteneció a una casta o a una religión por cuyo esplendor luchó sublimemente; pero ya entonces el campo de sus intereses se acreció con todas las regiones intelectuales.
Sin embargo se convierte en alguien sublimemente ridículo, y que nos hace recordar, no tanto, quizás, a lo que hemos hecho, como lo que en otra época, podríamos haber hecho ".