soriano

(redireccionado de sorianos)

soriano, a

1. adj./ s. De Soria, provincia y ciudad españolas.
2. s. Persona natural de esta provincia y ciudad españolas.

Soriano

 
Departamento del SO de Uruguay, separado de Argentina por el río Uruguay; 8 913 km2 y 79 042 h. Cap., Mercedes.
Traducciones

soriano

soriano

soriano

Сориано

soriano

سوريانو

soriano

索里亚诺

soriano

Soriano

soriano

Soriano

soriano

Soriano

soriano

סוריאנו

soriano

소리아노

soriano

Soriano

soriano

/a (Esp)
A. ADJof/from Soria
B. SM/Fnative/inhabitant of Soria
los sorianosthe people of Soria
Ejemplos ?
-Eso no, eso no -profirió con valentía-. Somos unos niños sorianos, nacidos en la aldea de Pareduelas-Albas, hijos de padres honrados.
Como sorianos que somos, tenemos que defendernos y nos defenderemos, y donde no llegue mi ánimo, decaído y aniquilado, acudirá el tuyo, que ya te aventajas a los años, y parécesme viejo en la prudencia y brioso en la mocedad...
Era la actividad, la honradez, la dignidad y el honor a su propio nombre. Porque estos muchachitos sorianos o astures o aragoneses o santanderinos, traían de su pueblo la tradición del honor...
Porque aunque este pueblecito sea tan insignificante, tiene allá valedores, porque los sorianos gozan en la República Argentina de alto prestigio, por ser buenos, laboriosos y honrados...
¿Y qué vais a hacer allí vosotros y quiénes sois? Próspero tenía la condición de su raza, la de los buenos y nobles sorianos. Vivía en la defensa, actuaba en la desconfianza.
Calzaba abarcas, y cubría su cabeza, de pelo liso y aplastado, con una gorra de cuero. Él dijo al mayor de los sorianos: -Vosotros, niños, venís de España ¿No es así?
Una noche soñó Próspero que la Virgen de Pareduelas-Albas, una Virgen pequeñita y blanca, adorada por tantos millares de sorianos, se le presentaba.
Si así lo resolvierais, os acompañaría la protección del Estado Español, aparte la de sorianos ilustres, que en la República Argentina viven, y allí han aumentado la gloria de estos pueblos en los que, trabajar es hábito, sufrir es costumbre, estudiar es condición natural de los aquí nacidos, y honrar a la Patria el ansia de todos...
Ellos trabajaban en los muelles de la estación, ellos conducían carritos tirados por pequeños caballos, ellos iban y venían en sus industrias hablando entre sí un idioma desconocido a los sorianos.
Y un marinero, de los encargados de servicio de la clase tercera, hijo de Bermeo, un hombre bueno, de esos que andan por los mares, lleno de santidad y de bravura, daba, al pasar, un golpe amistoso en los rudos cráneos de los sorianos; y él decía: -No ha de ser todo malo, muchachitos, no os asustéis...
Uno de esos periódicos, «La Prensa», dio por título al relato: «Tres niños sorianos reconquistadores.» «Ellos van a buscar su fortuna entre los indios y entre las fieras.»
Eran las diez de la mañana cuando los sorianos comparecieron ante el Cónsul o agente consular de Corrientes. Él los recibió con amabilidad y les dijo: -¿No tenéis allá en vuestro pueblo pariente alguno que os acompañara?