Ejemplos ?
-me dijo. — Nada -le respondí con sonrisa forzada, acariciándole la frente. Ella dejó hacer, sin prestar atención a mi mano y mirándome insistentemente.
El hombre me dio las gracias con una sonrisa forzada y, aproximando su rostro al mío, enarcó las cejas y entreabrió los labios como si algo le sorprendiera.
—Es la primera vez —repuso al rato— que te veo inquietarte por el estado de tus hijos. Mazzini volvió un poco la cara a ella con una sonrisa forzada: —De nuestros hijos, ¿me parece?
Y volviéndose a mí, con una sonrisa forzada: —¿Lo enteró Ayestarain de lo que pasa?… Sería cosa de volverse loco con otra persona… Esto de otra persona merece una explicación.
La duquesa no tiene prisa. -Las mujeres no acostumbran esperar -dijo míster Podgers con una sonrisa forzada-. El bello sexo es im­paciente.
De modo que deteniéndose, me dijo con una sonrisa forzada—la ineludible forzada sonrisa que campeó sobre toda aquella historia: —Si quiere, entonces, baile este vals con su amor… —… al parecer .
El primero de los recién llegados esbozó entonces una sonrisa forzada, y extendió la mano izquierda hacia el pequeño objeto de la mesa.
Cóppola se separó de él suavemente con una sonrisa forzada, diciendo: ―¡Ah, no son para usted, pero aquí tengo bellos prismáticos!
-No es usted más que un hombre intratable, como todo el mundo sabe -dijo con una sonrisa forzada-, y me temo que me obligue a que le despache.
Se acerca a uno de ellos al final del comercial y con una mirada de amenaza le dice, "no está sonriendo", y el empleado muy nervioso le da una sonrisa forzada.
Reconoció igualmente que «a veces los libros presentan oscuridad y miedo» pero «no hay oscuridad en El misterio del príncipe... el libro es tan inmenso que no puede ser rescatado por una risa o sonrisa forzada».
Durante un momento su cara fue una máscara lívida de horror; pero recobró en se­guida su sangre fría y, mirando a lady Windermere, le dijo con una sonrisa forzada: -Es la mano de un muchacho encantador.