sonriente

sonriente

adj./ s. m. y f. Que sonríe.

sonriente

 
adj.-com. Que sonríe.

sonriente

(son'rjente)
abreviación
1. persona que produce el gesto de la risa sin producir su sonido una niña sonriente
2. que es propio de quien produce este gesto Tenía el rostro iluminado y sonriente.
Traducciones

sonriente

smiling

sonriente

risonho

sonriente

sorridente

sonriente

يبتسم

sonriente

微笑

sonriente

微笑

sonriente

מחייך

sonriente

미소

sonriente

ยิ้ม

sonriente

ADJsmiling
Ejemplos ?
Y cuando ya su mano temblorosa posábase en la llave, cuando con toda el alma hecha lágrimas y cólera disponíase a ir en busca de la mujer querida y del amigo que lo traicionaba, abrióse la puerta de cristales de la alcoba y, cogidos del brazo, sonriente él y colérica ella, penetraron en la sala, seguidos de la tía Candela, Pepa la Maripozona y Currito el Carabina.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento, con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal, en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral; fue, posóse y nada más. Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave, en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
Ella lo sabía, y a pesar del terror que esta idea le producía, anhelaba ver ante sus ojos el rostro bondadoso y rudo de don Leovigildo, de aquel buen cura que tanto la acariciara de niña, al ver pasar al cual apresurábase siempre a separarse de sus compañeras de juegos y travesuras infantiles par ir a besarle la mano y a pedirle alguna estampita sagrada; a aquel bondadoso apacentador del rebaño de su pueblo, que había bendecido su unión con su Joseíto. Cuando doña Romualda le habló de su hermano, hízolo sonriente y acariciando sus cabellos con sus manos huesosas y pellejudas.
No te confíes mucho en lo que dice... —sonriente dijo Renata y brindamos felices por aquel agradable encuentro... Yo lo miraba extasiada.
El ser sin importancia había pasado toda la mañana sentado en un rincón, en tanto que esperaba nuevos mandatos. Inesperadamente, Ramírez llamó la atención de sus compañeros y dijo sonriente: —Voy a decirles una adivinanza.
Levántate a vida mejor ayudado de los dioses, pero no como ayudan a aquellos a quien con rostro sonriente y benigno dan magníficas adversidades, bienes que queman y atormentan, y que los dioses se justifican de dar porque solo los dan a quien los pide.
Así pues, con la mayor educación del mundo, con aire sausfecho y el sombrero en la mano –meditando incluso un madrigal para la dueña de la casa–, entré sonriente y me encontré, directamente, ante una especie de sala de techo acristalado, desde donde caía el día, lívido.
— Le preguntan dos voces a un tiempo. — Al pasar me miró sonriente Y una estrella dejóme aquí dentro. — ¿Dónde tienes guardada esa estrella?
Yo insistí en hacerla hablar: —¿Hace mucho que eres novicia? Ella, sonriente, volvió a indicar el silencio: Después murmuró: —No soy novicia: Soy educanda.
-¿Y qué era lo que le decía a usté ayer en confianza mi Paco? -preguntóle Clotilde al viejo con expresión ya menos sonriente. -Pos te diré.
Parece un castillo de las películas de dragones. Cuando uno entra, es como un sonriente pulpo que nos ofrece cariñoso sus tentáculos para pasear por ellos.
Soy un guiño de su relajo renacentista. A mí me divertía imaginar lo que pensarían…Y así me quedé, no sonriente en la loma, sino en mi cuasi, Santo Óleo.