soneto

soneto

(Del ital. sonetto.)
s. m. POESÍA Composición poética formada por catorce versos, de rima consonante, en general de once sílabas, distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos.

soneto

 
m. métr. Composición poética de catorce versos endecasílabos, distribuidos en dos cuartetos que repiten sus rimas y dos tercetos, por lo común encadenados. De origen incierto, se impuso en Italia con Petrarca y Dante. En España, no se adaptó hasta el momento de la gran innovación italianizante llevada a cabo por Boscán y Garcilaso y adquirió su plenitud en el Siglo de Oro.

soneto

(so'neto)
sustantivo masculino
literatura composición poética de catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos los sonetos de Garcilaso de la Vega
Traducciones

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十四行詩

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Ejemplos ?
Quedáronse con el soneto, porque no quiso pedirle Preciosa, por no dar otro tártago a Andrés; que ya sabía ella, sin ser enseñada, lo que era dar sustos y martelos, y sobresaltos celosos a los rendidos amantes.
Apenas se apartaron dél, cuando Preciosa llamó a Andrés aparte y le dijo: -¿Acuérdaste, Andrés, de un papel que se me cayó en tu casa cuando bailaba con mis compañeras, que, según creo, te dio un mal rato? -Sí acuerdo -respondió Andrés-, y era un soneto en tu alabanza, y no malo.
-Pues has de saber, Andrés -replicó Preciosa-, que el que hizo aquel soneto es ese mozo mordido que dejamos en la choza; y en ninguna manera me engaño, porque me habló en Madrid dos o tres veces, y aun me dio un romance muy bueno.
Este matrimonio nos trae al magín un soneto que escribimos, allá por los alegres tiempos de nuestra mocedad, y que, pues la ocasión es tentadora para endilgarlo, ahí va como el caballo de copas: Caséme por mi mal con una indina, fresca como la pera bergamota; trájome suegra y larga familiota y por dote su cara peregrina.
¿ No recuerdo yo aquellas noches de la calle del Prado, cuando el colegio que llamó San Pablo él porque la Luz había llamado al suyo el Salvador ?: José de Armas y Céspedes, huyendo de la policía española, estaba escondido en el cuarto mismo de Rafael Mendive; en el patio, al pie de los plátanos, recitábamos los muchachos el soneto del «Señor Mendive» a Lersundi...
Levantáronse los dos, y cuando abrieron no hallaron persona ni supieron quién les había dado el aviso; mas, porque oyeron el son de una arpa, creyeron ser verdad la música; y así en camisa, como se hallaron, se fueron a la sala, donde ya estaban otros tres o cuatro huéspedes puestos a las rejas; hallaron lugar, y de allí a poco, al son de la arpa y de una vihuela, con maravillosa voz, oyeron cantar este soneto...
No fue menester que nadie les dijese a los dos que aquella música se daba por Costanza, pues bien claro lo había descubierto el soneto, que sonó de tal manera en los oídos de Avendaño, que diera por bien empleado, por no haberle oído, haber nacido sordo y estarlo todos los días de la vida que le quedaba, a causa que desde aquel punto la comenzó a tener tan mala como quien se halló traspasado el corazón de la rigurosa lanza de los celos.
(que sí diréis, pues tan mal sabéis mentir) Decidme: ¿sois por ventura uno que yo he visto muchas veces en la Corte, entre paje y caballero, que tenía fama de ser gran poeta; uno que hizo un romance y un soneto a una gitanilla que los días pasados andaba en Madrid, que era tenida por singular en la belleza?
Ya que lavada estuvo, y con las manos, que lamidas tuvo, de su ropa de martas aliñada, cantó un soneto en voz medio formada en la arteria bocal, con tanta gracia como pudiera el músico de Tracia; de suerte, que cualquiera que la oyera, que era solfa gatuna conociera, con algunos cromáticos disones, que se daban al diablo los ratones.
La amabilidad, gracia y belleza de las iqueñas inspiraron a San Juan un soneto con estrambote, que se publicó a la vez en el Comercio Nacional y Patria.
Era un niño precioso, de blanca tez y de rubia y linda cabellera, de nombre Pedro Pablo Bermúdez, que recitó el siguiente soneto: Siguióle la comparsa de los Militares, no menos linda que la del Comercio, ejecutando su danza en el Tablado, con gallardía, figurando con bandas azul - celeste, en vez de arcos.
ECO: Más. GALÁN: Al fin su amor fue al desgaire; debió ser, porque en efecto cuanto le di fue un soneto y otros versos de donaire.