sombría

sombría

s. f. Terreno sombrío. umbría

sombría

(som'bɾia)
sustantivo femenino
parte de un terreno que siempre tiene sombra la sombría del fondo del jardín
Ejemplos ?
Allí de la tierra sombría, del tenebroso Tártaro, del ponto estéril y del cielo estrellado están alineados los manantiales y términos hórridos y pútridos de todos, y hasta los dioses los maldicen.
En el fondo de sombría gruta aparecieron una hermosísima mujer y un hombre de plateada barba, que llevaba en la mano una vara de azucenas.
Y dicho esto, quedó Paco sumergido en una meditación honda y sombría, mientras su amigo le contemplaba con expresión también meditabunda.
De las doce bolas, siete contenían polen. Pero las restantes estaban llenas de miel, una miel oscura, de sombría transparencia, que Benincasa paladeó golosamente.
Allí me di cuenta de que nunca había visto una noche tan sombría, porque ni siquiera distinguía la columna de Julio, cuyo genio de oro se había perdido en la impenetrable oscuridad.
He pensado a menudo en ello después; en fin, De Jacquels estaba allí delante de mí; ¿De Jacquels? Es decir un largo dominó, una forma grande, sombría, velada y enmascarada como yo: – ¿Está usted listo?
Este cerraba el horizonte, a doscientos metros, por tres lados de la chacra. Hacia el Oeste, el campo se ensanchaba y extendía en abra, pero que la ineludible línea sombría enmarcaba a lo lejos.
Paco el Piri contempló durante algunos instantes y con sombría fijeza a la Golondrina, y después, como si cada una de sus palabras se llevasen una fibra de su pecho, le repuso con expresión noblemente decidida: -No, señora, que no se lo merecería.
Cuando se vio de nuevo a solas Joseíto, quedó sumido en sombría abstracción, pero algo más consolado al pensar que tal vez el no haber ido su Rosalía obedecía a no conocer su paradero, y no a que estuviera mucho peor de aquel pícaro mal que iba robándole la vida por horas y por minutos.
Bella matrona, por la edad no ajada, aun muestra cuánto fué su edad primera en gracia y hermosura aventajada: aún brilla en sus miradas, hechicera, la luz de la pasión, y aun a despecho del pesar que la acosa, tiñen su bello rostro peregrino, y sus torneados hombros y alto pecho, el color del jazmín y de la rosa, que envidia dieran al pincel de Urbino. Hermosa, sí, se ostenta todavía a pesar de la nube que encapota su frente melancólica y sombría.
El decadente, que fué el primer interrogado, creyó poner una pica en Flandes respondiendo: Curiosidad te aqueja muy sombría: en muriendo en tus brazos, cualquier día.
--- Es una noche sombría y una callejuela corva, que acaba de San Francisco en la plaza y desemboca; y aunque no está aquella noche avanzada en altas horas, las calles tiene desiertas el recio viento que sopla.