solterón

(redireccionado de solteronas)

solterón, a

adj./ s. despectivo Que es mayor y no se ha casado.

solterón, -rona

 
adj.-s. Soltero ya entrado en años.

solterón, -rona

(solte'ɾon, -ɾona)
sustantivo masculino-femenino
persona soltera y entrada en años un solterón empedernido
Traducciones

solterón

bachelor

solterón

zitellone

solterón

/ona SMF (= hombre) → confirmed bachelor; (= mujer) → spinster (pey) → old maid
tía solteronamaiden aunt
Ejemplos ?
Hubo una laguna de silencio, y la hija salió de mi alcoba obediente a un gesto de la vieja, que desde hacía cuarenta años velaba por aquella pudibunda inocencia. En la puerta se volvió con esa sonrisa candorosa y rancia de las solteronas intactas: —Me alegro de la mejoría, Señor Marqués.
Perros hubo que murieron de hambre junto a las provisiones que se les había confiado, o de pena sobre la tumba de sus dueños. ¡Paz a las solteronas que levantan mausoleos a sus canes difuntos, o instituyen herederos a los que las sobreviven!
Las solteronas que no se han visto obligadas a plegar su carácter y su vida a otras vidas y otros caracteres, como exige el destino de la mujer, suelen tener la manía de querer que todo se les someta en derredor suyo.
La moral y la economía política repelen igualmente al individuo que consume sin producir, que ocupa un lugar en la tierra sin esparcir en su derredor el mal ni el bien; porque el mal es, sin duda, un bien cuyos resultados no se manifiestan inmediatamente. Es raro que las solteronas no se coloquen por sí mismas en la clase de estos seres improductivos.
Desde los quince años, Silvia Rogron, habituada a disfrazarse para la venta, tenía dos caretas: la fisonomía amable de la vendedora y la fisonomía natural de las solteronas amojamadas.
Y las solteronas, dejando al matrimonio nuevo en la casa, arreglada y bien alhajada, se retiraron al campo, donde vivieron con igual economía que antes.
(Las solteronas son a veces tan extravagantes ...) -No creo, Trotwood -dijo Agnes levantando con dulzura los ojos hacia mí-, que debas preocuparte demasiado por eso.
Adrián salió a presentarse en el cuartel, y a las dos semanas se marchaba de la aldea Marina, admitida de criada «para todo» en casa de unas señoras solteronas, maniáticas de limpieza, que por treinta reales mensuales la tenían dieciséis horas con el estropajo empuñado o la escoba en ristre.
A pesar de sus aires evaporados (ésta era la palabra de las señoras de Yonville), Emma, sin embargo, no parecía contenta, y habitualmente conservaba en las comisuras de sus labios esa inmóvil contracción que arruga la cara de las solteronas y la de las ambiciosas venidas a menos.
Si el coronel no la hubiera tenido preocupada, habría dicho a Petrilla como otras veces: «¡Es usted muy turbulenta o muy despreocupada de lo que se le dice!» La solterona resolvió espiar a Petrilla como las solteronas saben espiar.
Otras obedecen a un orgullo de familia que, para vergüenza nuestra, decae de día en día, y se consagran a un hermano, a los sobrinos huérfanos: éstas son madres sin dejar de ser vírgenes. Estas solteronas llegan al más alto heroísmo de su sexo consagrando todos los sentimientos femeninos al culto de la desgracia.
Tras ellos habían pasado a manos extrañas inmensos trigales de Castilla, arrozales de Valencia, caseríos de las provincias del Norte, toda la hacienda principesca de los antiguos condes de Sagreda, a más de las herencias de varias tías solteronas y devotas y de los fuertes legados de otros parientes muertos de vejez en sus vetustos caserones.