solterón

solterón, a

adj./ s. despectivo Que es mayor y no se ha casado.

solterón, -rona

 
adj.-s. Soltero ya entrado en años.

solterón, -rona

(solte'ɾon, -ɾona)
sustantivo masculino-femenino
persona soltera y entrada en años un solterón empedernido
Traducciones

solterón

bachelor

solterón

zitellone

solterón

/ona SMF (= hombre) → confirmed bachelor; (= mujer) → spinster (pey) → old maid
tía solteronamaiden aunt
Ejemplos ?
Se quedaron en el gorro de dormir -pues las verdaderas no se van con la colada-, se conservaron con el gorro y con él se olvidaron. Aquellos antiguos pensamientos, los viejos sueños, todo quedó en el gorro de dormir del solterón.
Otros las narrarán si quieren, nosotros ya hemos contado la primera y la cerramos con estas palabras: Nunca desees el gorro de dormir del solterón.
Es un error -díjome mi tío, el viejo y achacoso solterón, cruzándose la bata, porque sus canillas reumáticas pedían el acolchado abrigo con mucha necesidad- eso de creer que lo más influyente en nuestra vida son los sucesos aparatosos y grandes.
Hacía vida de solterón, tratábase a cuerpo de príncipe, que su hacienda era pingüe, y su casa y persona estaban confiadas al cuidado de una ama de llaves y de una legión de esclavos.
Me revolví en la cama malhumorado. Un solterón no pinta nada en una casa donde se consuma una boda. Se había hecho el silencio hacía un buen rato cuando se vio turbado por unos graves pasos que subían la escalera.
Pude lograr ir a Marineda de Cantabria, capital de provincia afamada por su buen clima y su próspero comercio, y donde con mi sueldecillo y mis metódicas aficiones, que ya iban siendo de solterón empedernido e incurable, esperaba llevar una existencia apacible y pálida, sin alegrías ni disgustos de marca mayor, cumpliendo mi obligación y procurando no meterme con nadie; en suma, vegetar, que es mi humilde aspiración de hombre oscuro, resignado a no dejar huella grande ni chica en la memoria de sus semejantes.
Don Jaime de Mequinenza, barón de lo mismo, capitán que había peleado por los intereses de Luis XIV, era a la sazón un hombre de treinta y cinco años, alto, hermoso, rudo, valiente, emprendedor, poco letrado, pero locuaz en extremo y muy aficionado a las aldeanas bonitas. Añadid que era huérfano, unigénito y solterón, y acabaréis de formar idea de nuestro hidalgo aragonés.
–Vamos, sí, esto me recuerda lo que dice nuestro amigo Luis del matrimonio Romera, que suele decir que son marido y mujer solterones. –En efecto, porque no hay solterón más solterón y recalcitrante que el casado sin hijos.
Como su excelencia era solterón recalcitrante, sin hija ni conjunta que invitase a la mesa de familia, él se las campaneaba con este billetico: «Sin disculpa, que ninguna le será valedera ante mi afecto, lo convido a comer mañana.— Amat».
Así se pasaron años y años: me ausenté por mucho tiempo, viví, trabajé y sufrí en lejanas provincias, tuvo penas y alegrías, inquietudes y satisfacciones; pasó mi juventud; murieron mi madre y mi madrina y se dispersaron mis hermanas, y tan sólo quedaban algunos pocos que recordaban nuestra niñez, cuando volví solterón viejo a Bogotá.
Thérèrse se acerca, con sus atractivos sucios, repugnantes y marchitos frota la nariz del presidente, deja en ella, además, la defecación deseada, Alina masturba, el libertino descarga, y la Duelos reanuda así su narración: Un viejo solterón que recibía todos los días a una muchacha nueva para la operación que os diré, me hizo rogar por una de mis amigas que fuese a verlo, y al mismo tiempo fui instruida sobre el ceremonial acostumbrado con aquel depravado.
Tenía éste en Lima un tío solterón y acaudalado, aragonés rancio y linajudo, y que gastaba más orgullo que los hijos del rey Fruela.