sofista


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sofista

(Del gr. sophistes.)
1. adj./ s. m. y f. Que utiliza sofismas en su argumentación.
2. s. m. y f. FILOSOFÍA Filósofo que pertenecía a la sofística, entre los antiguos griegos.

sofista

 
adj.-com. Que se vale de sofismas.
m. filos. En la Grecia antigua, el que se dedicaba a la enseñanza de la filosofía. Con los sofistas la filosofía, de predominio cosmológico con los preáticos, tomó un giro hacia lo antropológico y lo antidogmático. La palabra sofista, después de Sócrates, tuvo un sentido peyorativo, como el de una especie de retores consagrados a discutir y defender tanto el bien como el mal.

sofista

(so'fista)
sustantivo masculino-femenino
filosofía persona que enseñaba a analizar las palabras y sus sentidos como manera de educar e influir sobre las personas un sofista de la época de Sócrates
Traducciones

sofista

sofista

sofista

Sofist

sofista

sophist

sofista

Sofisti

sofista

SMFsophist
Ejemplos ?
No se engendró en tu seno quien, si en el mar, do boga, de la codicia y la ambición, se anega, a las turbadas olas la honra, cual carga peligrosa, entrega. No nació de matronas españolas esa prole pigmea que en torno a la tribuna del sofista ebria le aplaude o gárrula vocea.
Miguel Bakunin, en un escrito publicado en 1872, después de decir que los grandes medios de acción de la Internacional eran la propaganda de sus ideas y la organización de la acción natural de sus miembros sobre las masas, añade: «A quien pretendiera que una acción así organizada constituiría un atentado a la libertad de las masas, una tentativa de creación de un nuevo poder autoritario, le responderíamos que es un sofista o un bobo.
Cuando triunfante el engañoso labio del sofista traidor, viste afeada tu beldad soberana, acerbo llanto entonces derramaron cuantos vieron tu desgracia, infeliz Filosofía, y más cuando advirtieron alzarse la impiedad con ufanía y su flébil aliento obcecar el humano entendimiento; aherrojó el monstruo inmundo en sus cadenas los viles corazones, y con palabras de ponzoña llenas deificó la razón.
No, los políticos no mienten. Quizá pudiera decirse algo en favor de los abogados; éstos han conservado el manto del sofista. Sus fingidas vehemencias y su retórica irreal son deliciosas.
El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor; la que ocupa el segundo lugar será un rey justo o guerrero o poderoso; la de tercer lugar, un político, un financiero, un negociante; la del cuarto, un atleta infatigable o un médico; la del quinto, un adivino o un iniciado; la del sexto, un poeta o un artista; la del sétimo, un obrero o un labrador; la del octavo, un sofista o un demagogo; la del noveno, un tirano.
¿Crees que hay mucha diferencia entre éstos y los precedentes? El sofista y el orador, querido amigo, son la misma cosa o dos cosas muy parecidas, como dije a Polos.
-¡Es un sofista! -repitió el coro- y una docena de bocas de fusil se acercaron al rostro y al pecho de Fernando. -¡Paz!... ¡paz!...
Mira, vete, porque puedo estar diciendo cosas así setenta días con setenta noches: recuerda que soy el gallo de Gorgias, el sofista.
Ella, con el tono de un perfecto sofista, me contestó: -No lo dudes, Sócrates, y si ahora quieres reflexionar un poco acerca de la ambición de los hombres, te parecerá poco de acuerdo con estos principios, a menos que no pienses en lo muy poseídos que están los hombres del deseo de crearse un nombre y de adquirir una gloria inmortal en la posteridad, y que este deseo, más aún que el amor paternal, es lo que los lleva a afrontar todos los peligros, sacrificar su fortuna, soportar todas las fatigas y hasta perder la vida.
De esto se queja amargamente el famoso sofista de Sardes, deplorando la ruina del templo de Serápis en Canopa, que fué demolido por órden del emperador Teodosio I el año de 389.
Amor, divino intérprete y ministro, Que al cielo lleva los humanos votos, O al hombre trae la inspiración sagrada; Lazo que traba y une En síntesis armónica y fecunda El mundo real y el mundo de la idea; Amor es el demonio Que describe Platón, mañoso, artero, Ágil y vigoroso, Porque heredó de Poros la firmeza, Hábil encantador, sofista y mago.
¿por qué enseñar tantas artes, por qué inventarlo y descubrirlo todo, mientras exista una que no conocéis ni poseéis todavía, y que es enseñar bondad a quien le falta? HIPÓLITO Sería un sofista hábil quien tuviera poder para inculcar la bondad á los que no son buenos.