soez


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soez

(Derivado del ant. rehez < ár. rahis , barato.)
adj. Que ofende por ser grosero o de mal gusto nos hizo un gesto soez. bajo, procaz, vil
NOTA: En plural: soeces

soez

 
adj. Bajo, grosero.

soez

(so'eθ)
abreviación
cortésfino que es ofensivo y grosero palabras soeces
Sinónimos

soez

adjetivo
bajo*, grosero, basto, vil, indigno, arrabalero (col.), chabacano.
«Soez se dice del hombre asqueroso, desvergonzado, sucio, mal hablado y dado a torpezas. Bajo, del humilde, despreciable, abatido y adulador rastrero. Indigno, del que por acciones marcadas es desechado en todas partes. Vil, del que se dedica a una vida infame, ejerciendo oficios indecorosos y perseguidos en toda república. Al hombre soez se le huye; al bajo se le tolera; al indigno se le desprecia; y al vil se le escarnece.»
Pedro María Olivé
Traducciones

soez

grof

soez

Gruba

soez

груб

soez

soez

soez

grove

soez

גס

soez

หยาบ

soez

ADJdirty, crude, coarse
Ejemplos ?
Había también alusiones interminables al poder que ejercía Willie Hughes sobre su auditorio -los «contempladores», como Shakespeare los llamaba-; pero quizá la descripción más perfecta de su admirable dominio del arte de la escena esté en ‘‘La queja del amante’’, en que Shakespeare dice de él: La plenitud de la sutil materia recibe en él las formas más extrañas, de rubores ardientes, o de llanto, palidez de desmayo; y toma y deja, acertados los dos, para el engaño, rojo al habla soez, en llanto al duelo, lividez de desmayo a la tragedia.
Cervantes, que si no mató al hijo de su imaginación cuando le vio infamado, debió haberle hecho comparecer más alto y garboso en el escenario de la caballería, endereza su camino a Cataluña, y con un cartel infamante a la espalda, le hace dar vueltas por las calles de Barcelona, seguido de un tropel de muchachos burladores, de canalla soez y pícaros, que empiezan a echarle cohombros y cortezas de naranja.
Propiamente, está liquidado el transporte de pasajeros y hasta de carga que realizaban las Motonaves Olmedo, Jamben, Colon, Dayce y otras, por dos razones: porque la movilización actual de pasajeros y carga se hace por la carretera, en unidades motorizadas cómodas y rápidas; y, luego, porque las Motonaves significaron para los que viajaban el mayor ultraje a la cultura y dignidad humana, por el trato soez y denigrante que se daba a los pasajeros que tenían la desgracia de viajar, en forma obligada, ocupando estos barcos.
Levántase a medio día, come a las seis de la tarde, y en la mayor parte de ellas concluye con embriagarse. No como el vulgo soez que da consigo en la calle, sino como el vulgo noble aristócrata, elegante.
Entre las olas de civil borrasca, el alma supo mantener serena; con rostro igual vio la sonrisa aleve de la fortuna, y arrastró cadena; y cuando del baldón la copa amarga el canario soez pérfidamente le hizo agotar, la dignidad modesta de la virtud no abandonó su frente.
Ello es que al predicho paso se dirigieron con preferencia sus miras de defensa, sin embargo que no desatendían los otros, pues allí pusieron hasta fuerzas marítimas al mando de un canalla europeo, que con dificultad se dará más soez, pues parece que la hez se había ido a refugiar en aquella desgraciada provincia.
Avellaneda, por el contrario, goza en lo torpe, lo soez: sus gracias son chocarrerías de taberna, y las posturas con las cuales envilece a su héroe no inspiran siquiera el afecto favorable de la compasión, por cuanto en ellas más hay de ridículo y asqueroso que de triste e infeliz.
A la cólera había sucedido la angustia dolorosa que se experimenta ante una pérdida irreparable. ¡Una pieza tan hermosa, manjar de príncipe, engullida por aquel soez animalucho!
Dejad, pues, de preguntarme cómo el sabio no recibe injuria si le hieren o le sacan los ojos; y que no recibe afrenta si le llevan por las plazas, oyendo oprobios de la gente soez; y si le mandan que en los convites reales coma debajo de la mesa con los esclavos de más bajos ministerios; y finalmente, si fuere forzado a sufrir cualquier otra ignominia de las que aun sólo pensadas son molestas a cualquier ingenua vergüenza.
"Pero tu ley de la turbamulta es la ley de la minoría disfrazada con el ademán soez, y vociferante y eso es lo que está imperando ahora en España; toda la vida española en estas últimas semanas es un pugilato constante entre la horda y el individuo, entre la cantidad y la calidad, entre la apetencia material y los resortes espirituales, entre la avalancha hostil del número y el impulso selecto de la personificación jerárquica, sea cual fuere la virtud, la herencia, la propiedad, el trabajo, el mando; lo que fuere; la horda contra el individuo.
Es una historia inmoral, que enseña á los hombres desde su infancia el respeto á la avaricia y á la crueldad, el culto del egoísmo, la burla soez contra los idealistas, que piensan en algo más que la satisfacción de los apetitos materiales.
II ¿Quién nos puso el horror a lo Deforme? ¿Quién dictó las pragmáticas del Bien y qué mano imperial, qué bestia enorme nos hunde en lo Soez?