Ejemplos ?
Uno de los pocos reductos en el que el cuento sobrevive bien, y más que eso incluso puede decirse que impera, es en la ficción científica, sector impulsado por las importantes contribuciones de los cuentistas modernos.
Sin embargo, dado que la meningitis bacteriana aguda -especialmente la meningocócica- puede producir la muerte en horas si no se trata, es necesario iniciar antibioterapia empírica inmediatamente sin esperar a los resultados de las pruebas microbiológicasl. Cuando se provee de tratamiento inmediatamente, más del 90% de las personas que padecen meningitis bacteriana sobrevive.
Pero normalmente plásmidos relacionados son incompatibles, en el sentido de que solo uno de ellos sobrevive en la línea celular, debido a la regulación de las funciones vitales de los plásmidos.
Especulando podríamos suponer que si en la colonia en México, no hubiera existido la corrupción, los objetivos de la corona española se hubieran cumplido en México y seguramente la historia sería otra. Como el orden colonial no se acabó en la independencia, de alguna manera sobrevive hasta nuestros días.
La amis- tad de Valdivia por el general Nieto es casi un culto, y esta constancia de afecto que sobrevive á la tumba, en estos tiempos de fragilidad, en que tan pronto se olvida á los que fueron para acordarse únicamente de los que son ó pueden ser, hace elocuente elogio de los sentimientos del hombre.
Obras humanas las suyas, se confundieron entre la muchedumbre de otras tales. El cristianismo, obra de Dios, impera en los corazones y sobrevive a las edades.
Friolenta, cubrió con un oscuro chal su seno, egregio exilio de muchos agasajos; y admiré a la mujer de los párpados bajos, esfinge cruel y aciaga, pesadilla fatal. Mata a los niños sólo con su mirada atroz y sobrevive a todo aquello que destruye.
Cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido, es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego en la lucha por la liberación de su lugar de origen.
Lo que puedes tener por cierto es que, si sobrevive al cuerpo, no puede desaparecer por ninguna causa; es, pues inmortal, pero no hay inmortalidad restringida, como no hay eternidad conseguida por ninguna cosa dañosa.
Si lo segundo, si sobrevive al triunfo, la admiración y el agradecimiento de las multitudes desvían sus tendencias justicieras, lo instituyen árbitro de los destinos públicos y acaban por transformarlo en glorioso tirano.
En vano el eco que juega con las palabras, –porque la naturaleza parece, como el Creador mismo, celosa de sus mejores criaturas, y gusta de ofuscarles el juicio que les dio, –le responde que nada sobrevive a la hora que nos parece la postrera.
Más trágico aún que venga poco después Botero con una razón de Estado antimaquiavélica. La idea de la razón de Estado no sólo aguanta el Concilio de Trento y sobrevive al jesuitismo, sino que inclusive los aprovecha.