sobresalto

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sobresalto

1. s. m. Alteración repentina del estado de ánimo causada por un suceso inesperado el portazo le dio un sobresalto. susto
2. de sobresalto loc. adv. De improviso.

sobresalto

 
m. Emoción que proviene de un acontecimiento repentino.
Temor o susto repentino.
De sobresalto. loc. adv. De improviso o impensadamente.

sobresalto

(soβɾe'salto)
sustantivo masculino
sensación de miedo producida por un hecho inesperado Sufrió un sobresalto al ser abordado por desconocidos.
Sinónimos

sobresalto

sustantivo masculino
susto, intranquilidad, temor, inquietud, desatiento.
Las ideas de intranquilidad, inquietud y temor connotan en sobresalto y susto el carácter de súbito, impensado y repentino.
Traducciones

sobresalto

alarm

sobresalto

SM (= sorpresa) → start; (= susto) → fright, scare; (= conmoción) → sudden shock
de sobresaltosuddenly
Ejemplos ?
Allí fueron los sobresaltos y congojas; tanto que, a no estar muy listo el grave señor de las borlas, se queda sin su presa, que ya andaba en trazas de escurrir el bulto.
En el primer instante, todo va a placer; pero bien pronto acometen a los amotinados recelos y sobresaltos; el zumbido de una mosca les parece la voz del dómine; las pisadas, zurriagazos, y entre voces de alarma, huidas, tropezones y congojas por el temor a la infalible paliza que les aguarda cuando se descubra el desaguisado, presentan los chicuelos una perspectiva que no hace envidiar el atracón que se pegaron.
Recuerdos de lo pasado y horizontes de lo venidero, ritornelos de felicidades que hacían llorar y esperanzas de bienes que hacían sufrir, perspectivas y lontananzas azules y diamantinas, o envueltas en brumas tenebrosas, se aparecían al dueño de la cabeza destornillada, quemándole la sangre y sometiéndole a una serie de emociones y sobresaltos que no le dejaban vivir, porque le traían fatigado y caviloso entre las reminiscencias del ayer y las probabilidades inciertas del mañana.
Ocupada la plaza de Montevideo por las armas inglesas, se abrió franca puerta a las introducciones de aquella nación y exportaciones del país conquistado: la campaña gemía en las agitaciones y sobresaltos consiguientes a toda conquista; sin embargo, la benéfica influencia del comercio se hizo sentir entre los horrores de la guerra, y los estruendos del cañón enemigo fueron precursores, no tanto de un yugo que la energía de nuestras gentes logró romper fácilmente, cuanto de la general abundancia, que, derramada por aquellos campos, hizo gustar a nuestros labradores comodidades de que no tenían idea.
Causaban los mulatos muchos sobresaltos y alborotos y hacían estar a los españoles con cuidado y con las armas en las manos; hasta que de cinco a seis años a esta parte se pacificaron y dieron obediencia a Su Majestad y se comunican con los indios y con los españoles, y han entrado entre ellos religiosos de la Orden de la Merced que los dotrinan.
Un día de sus tradicionales fechorías iba corriendo por el llano a impresionante velocidad, pues había lanzado la apuesta de que fácilmente alcanzaría a un venado, cuando sin darse cuenta se tropezó con la casita de un chapulín, que aunque modesta, a éste le parecía un palacio, ya que la había hecho con muchos esfuerzos y por supuesto, sobresaltos.
La eliminación progresiva de la volatilidad económica requerirá mantener una política cambiaria, como ancla nominal, en un mercado de divisas sin sobresaltos, que conjuntamente con el proceso de sostenibilidad fiscal, se constituirán en los instrumentos fundamentales para derrotar la inflación.
El periodista Pedro Ferriz de Con: construir un país con menos sobresaltos, pareciera como si un Presidente se dedica a gastar y otro a pagar.
En suma; es un aventurado con la conciencia limpia como un diamante y con los sobresaltos y congojas de un conspirador sempiterno.
Vivir contigo en un rincón de la tierra, solos como ahora, pero sin temores, sin penas y sin sobresaltos, poder darte mi nombre, hacerte feliz.
¿Qué nos esperaba aún? El viaje emprendido bajo funestos auspicios había sido rico en sobresaltos y calamidades. No veíamos la hora dé abandonar ese buque infortunado, con su pequeño comedor sombrío, sus camarotes de maderas oscuras y las negras chimeneas entre las que revoloteaba la mala suerte.
Lo podemos hacer si utilizamos con responsabilidad e inteligencia los recursos con los que contamos para hacer de la Ciudad de México una ciudad segura de sus habitantes y para sus habitantes; los que queremos trabajar, los que buscamos una convivencia social más estrecha y provechosa, los que estamos decididos a que aquí, sin riesgos ni temores, se formen y desarrollen nuestros niños, nuestros jóvenes y haya una vida sin sobresaltos, de logros y satisfacciones, solidaria para todos.