sobresalto


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sobresalto

1. s. m. Alteración repentina del estado de ánimo causada por un suceso inesperado el portazo le dio un sobresalto. susto
2. de sobresalto loc. adv. De improviso.

sobresalto

 
m. Emoción que proviene de un acontecimiento repentino.
Temor o susto repentino.
De sobresalto. loc. adv. De improviso o impensadamente.

sobresalto

(soβɾe'salto)
sustantivo masculino
sensación de miedo producida por un hecho inesperado Sufrió un sobresalto al ser abordado por desconocidos.
Sinónimos

sobresalto

sustantivo masculino
susto, intranquilidad, temor, inquietud, desatiento.
Las ideas de intranquilidad, inquietud y temor connotan en sobresalto y susto el carácter de súbito, impensado y repentino.
Traducciones

sobresalto

alarm

sobresalto

SM (= sorpresa) → start; (= susto) → fright, scare; (= conmoción) → sudden shock
de sobresaltosuddenly
Ejemplos ?
Atraído por su colorido imán, me dirigí hipnotizado hacía aquellas montañas promisorias de una providencial salvación, aunque padeciendo una debilidad extraordinaria y un temor indescriptible. Yo advertía expandirse mis ojos de sus párpados en angustioso sobresalto, como si un resorte invisible me los estirara.
Aquí sufrió por primera vez un sobresalto de verdadero horror, ya que los títulos de aquellos libros eran suficientemente elocuentes para él.
Asombrado contemplaba todo aquello cuando escuché, un ronco y grueso vozarrón que hizo estremecer el recinto y a mí me fulminó de sobresalto: —¿Quién eres tú, insignificante enano y qué haces en mi reino, el reino del Magno Efrit?
Ante sus ojos se produjo un fenómeno inexplicable: un carruaje paró al pie de la puerta principal y, cuando se abrió la portezuela, saltó a tierra, ligeramente encorvado, un caballero de uniforme que subió con presteza la escalinata. Cuál no sería el sobresalto, y al mismo tiempo la estupefacción de Kovaliov al reconocer a su propia nariz.
Son sus largas escaleras, son sus pórticos enmarcados; los que guardan la sensación inicial, del deseo ruborizado; perturbador, ingenuo y manso, que al corazón han alterado. Saben sus múltiples ascensores, sus balcones, que han sido el escenario, de este anhelo preliminar, que provoca sobresalto.
A esta voz acudieron al balcón otros tres caballeros, y entre ellos vino el enamorado Andrés, que, cuando vio a Preciosa, perdió la color y estuvo a punto de perder los sentidos: tanto fue el sobresalto que recibió con su vista.
Como si fueran algo inesperado y gravísimo abrí las cubiertas con sobresalto; eran una nota de Morrell y Blundell, dándome aviso de cien libras pagadas a mi sastre en Londres y una esquela de Alberto Miranda avisándome que me habían conseguido al fin unas aguafuertes tras de las cuales andaba hace meses...
Comenzaba a cerrar la noche, y fue tamaña la grita de los que se perdían y el sobresalto de los que en nuestro bajel temían perderse, que ninguna cosa de las que nuestro arráez mandaba se entendía ni se hacía; sólo se atendía a no dejar los remos de las manos, tomando por remedio volver la proa al viento y echar las dos áncoras a la mar, para entretener con esto algún tiempo la muerte, que por cierta tenían.
Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia: "No es sino un visitante que ha llegado a mi portal; un tardío visitante esperando en mi portal.
Caminaba por los lugares que él parecía haber visto ya, aunque a pesar de ello, se sentía extraviado, perdido en sí mismo como un vagabundeo somnífero que no encuentra el sitio de su procedencia; como un andar lo desandado; como un buscar la dirección exacta en un poblado desconocido, pero quién sabe en qué época visitado. Y algo incómodo se acrecentaba en su pecho: angustia y felicidad, sobresalto y ensoñación, deleitoso temor.
Entonces Gan apoyó las manos en el suelo y comenzó a andar ágilmente en cuatro pies, rozándome las pantorrillas con el flanco; yo experimenté un sobresalto terrible, me precipité a la puerta, la cerré con llave, y apoyando las manos en el suelo, también me puse a caminar como una fiera.
DOÑA ANA 35 (Aparte.) Ven aquí cómo este enredo se me ha hecho sin sentir. DON JUAN ¡Ay ingrata!, como es cierto que el que ofende ve con susto, con sobresalto y con miedo la cara del ofendido.