sobrecogido


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Sinónimos

sobrecogido

, sobrecogida
Ejemplos ?
—Una princesa romañola. Callé sobrecogido. Acababa de levantarse en mi alma, penetrándola con un frío mortal, el recuerdo más triste de mi vida.
Miles de ojos centelleaban y miraban fijamente a Nataniel, pero él no podía apartar su mirada de la mesa, y Cóppola continuaba sacando cada vez más gafas y cada vez eran más terribles las encendidas miradas que disparaban sus rayos sangrientos en el pecho de Nataniel. Este, sobrecogido de terror, gritó: ―¡Detente, hombre maldito!
Mientras decía estas palabras en voz baja le pareció oír en la habitación un profundo suspiro que le hizo contener la respiración sobrecogido de espanto.
Sospechó al cabo que podian ser lo mismo las costumbres de Persepolis que sus edificios, que unos le habian parecido dignos de lástima, y otros le habian sobrecogido en admiracion.
WALTHER FURST.––(Le muestra a ATTINGHAUSEN, volviendo el rostro.) Sois desde ahora nuestro señor y nuestro protector; este castillo ha pasado a otro dueño. RUDENZ.––(Contempla el cadáver de su tío, sobrecogido por violento dolor.), ¡Oh, Dios!...
A salir Villamediana, siguiendo su amado norte, iba por distinto lado del salón, cuando turbole el ver al rey furibundo, que con miradas atroces, ojos cual los de un fantasma, en él sin quitarlos pone. Sobrecogido, de mármol, ni a dar un paso atreviose, y trabó, disimulando, un altercado con Lope.
¿Diremos que un hombre está en su sano juicio, cuando, vestido con un traje de diversos colores y llevando una corona de oro, llora en medio de los sacrificios y de las fiestas, aunque no haya perdido ninguno de sus adornos, o cuando, en compañía de más de veinte mil amigos, se le ve sobrecogido de terror, a pesar de no despojarle ni hacerle nadie ningún daño?
Se dirigió a él apartando a manotadas las telarañas que obstaculizaban su paso, y en efecto, lo que allí había le causó una honda impresión. Una vez más echó mano del pañuelo, y no tardó en poner al descubierto la verdad; Blake abrió la boca sobrecogido por la emoción.
Pero Petróvich se había sentido al parecer tan sobrecogido de terror que no podía moverse; lo tocaron, lo incorporaron, pero sólo para descubrir que el desgraciado se había asfixiado y que se le había extinguido la vida.
Eran las voces de Spalanzani y del horrible Coppelius que se mezclaban y retumbaban juntas. Nataniel, sobrecogido de espanto, se precipitó en la habitación.
El caudillo, recobrado de su estupor, puede entonces contemplar, no sin sentirse sobrecogido de una emoción profunda de gratitud y respeto, al que es deudor de la vida.
El caudillo, que ha desnudado el puñal para asestarlo contra su pecho, se detiene sobrecogido y escucha estas palabras: -Si mueres, nunca la tornaras a ver; si conservas tu vida y cumples cuanto te he dicho, la mancha de sangre de tus años desaparecerá para siempre y encontrarás de nuevo a tu esposa.