soñoliento

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soñoliento, a

adj. Somnoliento, que tiene soñolencia.

soñoliento, -ta

 
adj. Acometido del sueño o muy inclinado a él.
Que está dormitando.
Que causa sueño.
Tardo o perezoso.
Traducciones

soñoliento

sonolento

soñoliento

drowsy, sleepy, somnolent

soñoliento

Sleepy

soñoliento

сонный

soñoliento

ospalý

soñoliento

søvnig

soñoliento

졸려

soñoliento

sömnig

soñoliento

ADJsleepy, drowsy

soñoliento -ta

adj somnolent, sleepy, drowsy
Ejemplos ?
Era necesario dejar la cama, tiritando de frío casi siempre, soñolientos, irascibles, para ir a formarnos en fila en un claustro largo y glacial.
Su ancha y rubicunda faz está húmeda, sudorosa; y sus grises ojillos, de ordinario tan vivaces y chispeantes en la penumbra de sus pobladas cejas hirsutas, miran ahora con vaguedad, adormilados, soñolientos.
En ellas, y por el mismo camino que trajimos, y que a la luz del día nos pareció mucho más empinado, áspero y peligroso, llegamos a la ermita. Hicimos un breve alto y continuamos, molidos y soñolientos, a Resina.
Verás solo en la distancia… desparramarse las aves y aunque tu melancolía las llame para darles el trigo derramado en los huertales de tu estío, no tendrás esperanza de mirarlas en dominio, porque estás hecho de llantos y de escombros soñolientos.
Y mi voz navegante que se ahoga, antigua voz de espiga sujeta a sus agobios soñolientos, se calla los inviernos de su primavera, se despoja de vuelos confundidos y cansada de anhelar un eco… se nace para el silencio.
Y al verse labrantías, sin pieles que surcar, sin altas cabelleras que escalar, sin ojos soñolientos que cerrar, sonrieron taciturnas sus diurnas soledades y volvieron a esperar los días de las liviandades.
Don Cosme apartó con disgusto la vista del cadáver y pasó una mirada distraída sobre el luminoso panorama de los campos que despertaban rasgando con bostezos soñolientos la brumosa envoltura del amanecer.
De los atentos perros el ladrido, Y el canto agudo del despierto gallo, Con el inquieto y bélico alarido Del trémulo relincho del caballo. Bullían en el ánima exaltada Locos fantasmas de soñados cuentos, Y sostenía, apenas fatigada, El peso de los ojos soñolientos.
¡Si tiene una boca como miel!» El sol se apagó; en la noche serena y clara, los guardianes de la tropa, medio dormidos en sus caballos, llevan por delante los animales soñolientos.
Treinta años, egregia pechera, ojos soñolientos, traje escocés, nariz algo levantisca, bonitos dientes, blanquísimas mangas, manos guanteadas con primor, hoyos en las mejillas, relojito de oro, atrevido peinado, un perro habanero, un precioso saco de noche, sombrilla de color de tórtola, mantón gris de capucha caído por la cintura, cintura redonda, escote alto...
Adentro, con los ojos soñolientos, Descansando la frente entre las rejas, El pulpero -un nación entuvía mozo,- Miraba al gáucho y se sonréia a medias.
Viene también, enviado por el rey Archipo, el fortísimo Umbro, sacerdote de la nación Marruvia, ceñido el yelmo de ramos de feliz oliva, el cual solía adormecer con el canto y con la mano a las víboras y a las hidras de ponzoñoso aliento, y aplacar sus iras, y tenía el arte de curar sus mordeduras; mas no le bastó para sanar la herida de una lanza troyana, ni le aprovecharon para ella sus soñolientos cantos ni las hierbas cogidas en los montes Marsos.