soñador

(redireccionado de soñadores)
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soñador, a

1. adj. Que sueña mucho.
2. adj./ s. Que cuenta cosas que no existen o no han sucedido como si fueran verdaderas o que se las cree. iluso
3. Que discurre sin tener en cuenta la realidad no seas soñador, las cosas no son tan fáciles. idealista

soñador, -ra

 
adj. Que sueña mucho.
adj.-s. Que cuenta patrañas o les da crédito fácilmente.
fig.Que discurre sin tener en cuenta la realidad.

soñador, -ra

(soɲa'ðoɾ, -ɾa)
abreviación
1. persona realista que fantasea con cosas buenas que es muy poco posible que le ocurran un joven soñador y enamorado
2. característica que es propia de este tipo de personas Tiene una imaginación soñadora.
Sinónimos

soñador

, soñadora
Traducciones

soñador

dreamy

soñador

Träumer

soñador

dromer

soñador

sonhador

soñador

梦想家

soñador

夢想家

soñador

החולם

soñador

夢想家

soñador

몽상가

soñador

Dreamer

soñador

A. ADJ [ojos, mirada] → dreamy
siempre he sido un poco soñadoraI've always been a a bit of a dreamer
la gente es menos soñadora hoy díanowadays people are less idealistic
B. SM/Fdreamer
Ejemplos ?
A veces una, sobre una pata, se alisaba con el pico las plumas, o permanecía inmóvil, escultural o hieráticamente, o varias daban un corto vuelo, formando en el fondo de la ribera llena de verde, o en el cielo, caprichosos dibujos, como las bandadas de grullas de un parasol chino. Me imaginaba junto a mi amada, que de aquel país de la altura, me traerían las garzas muchos versos desconocidos y soñadores.
La generación de los “soñadores” En las décadas del treinta y el cuarenta del siglo XIX, que se corresponden con la primera etapa de la formación de los estados nacionales, y bajo el predominio casi absoluto de las fuerzas conservadoras, maduró o un liberalismo radical de inspiración romántica y sansimoniana, portador de profundas aspiraciones democráticas y un credo político relativamente ajeno a las preocupaciones y fórmulas del liberalismo ilustrado de la etapa anterior.
Eran liberales con un sentido más aguzado de las tareas prácticas, menos retóricos y soñadores, capaces de diagnosticar los males sociales e identificar sus causas, pero también de proponer soluciones viables.
Este es, quizá, el verdadero motivo que ha decidido a algunos aristócratas bien intencionados, a filantrópicos charlatanes burgueses y hasta a economistas agudos, a colmar de repente de elogios nauseabundos al sistema cooperativo, que en vano habían tratado de sofocar en germen, ridiculizándolo como una utopía de soñadores o estigmatizándolo como un sacrilegio socialista.
Era el estribillo que respondía en mi alma al eco de mis pasos, y permanecía tan constante a estos pensamientos soñadores como si hubiera venido a encontrarme en la casa a mi madre viva, para edificar a su lado mis castillos en el aire.
DIEZ Los soñadores han imaginado la época en la cual la humanidad entera tenga una sola patria y cada hombre se convierta en ciudadano del mundo: una neohumanidad es su esperanza.
El pasado perfuma los ensueños con esencias fantásticas y añejas y nos lleva a lugares halagüeños en épocas distantes y mejores; ¡por eso a los poetas soñadores, les son dulces, gratísimas y caras, las crónicas, historias y consejas, las formas, los estilos, los colores, las sugestiones místicas y raras y los perfumes de las cosas viejas!
En presencia de ese fenómeno monstruoso la igualdad de las clases es una quimera irrealizable que perseguirán inútilmente los soñadores políticos, y que tendrá que subsistir mientras el salario bajo se mantenga dentro de los límites en que ahora lo tenemos.
¿Quién podrá ahora decirnos que el soñar es hermoso pero inútil? ¿Quién podrá ahora argumentar que los sueños, por muchos que sean los soñadores, no pueden hacerse realidad?
No podemos abandonar a las provincias y hay que descentralizarlas; tenemos 12 planes regionales para impulsar el desarrollo de esas zonas, en centros industriales, como Cautín, Magallanes, Valdivia; debemos constituir los fondos regionales para el desarrollo. Eso no es utópico, no somos soñadores ni demagogos.
Pero estas personas no eran jardineros habituales, y siendo condenados por éstos como meros teóricos y soñadores, eran, en su mayor parte, considerados así por la gente.
Su pelo es negro y rizoso y sus labios rojos como granos de granada. Tiene unos grandes ojos soñadores. Se esfuerza en terminar una obra para el director del teatro, pero siente demasiado frío para escribir más.