sitiador

(redireccionado de sitiadores)

sitiador, a

adj./ s. Que sitia o cerca un lugar para hostigar a sus habitantes y obligarlos a rendirse.

sitiador, -ra

 
adj.-s. Que sitia (cerca).

sitiador, -ra

(sitja'ðoɾ, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
persona que sitia un lugar los sitiadores del castillo
Traducciones

sitiador

assediatore

sitiador

SM/Fbesieger
Ejemplos ?
Durante el asedio de la ciudad corintia de Ambracia en el año 189 a.C los sitiadores excavaron una galería por debajo de las murallas para entrar a la ciudad a retaguardia de los sitiados, los cuales habían hecho algo similar.
Cuando la ciudad hispalense fue cercada por las tropas omeyas, Ibn Maslama recurrió a Omar ibn Hafsún, quien acudió presurosamente y se enfrentó a las tropas del emir y a sus aliados de Carmona en Cabra, pero fue derrotado por los sitiadores, retirándose a Bobastro.
p.62 Finalmente los sitiadores deciden abandonar el cerco y Espartero y Van Halen, con una reducida escolta, se dirigen a Utrera y de ahí al Puerto de Santa María, donde embarcan en un buque inglés.
Los sitiadores saquean la ciudad y la Catedral en la que, según las crónicas, "convirtieron en cuadra para caballerías y perros el claustro y el refectorio capitulares".
Después de un sitio que duró 27 días, en el que estuvieron presentes Luis XIV de Francia, Vauban y el Marqués de Louvois, la ciudadela cayó en manos de los sitiadores el 22 de mayo.
En una salida hicieron los Enemigos prisionero a un hijo único de Blancas; los sitiadores le enviaron a decir al padre que rindiese la plaza o que su hijo sería degollado; eligió Blancas la segunda proposición, antes que faltar a la fe y juramento; religión y valor digno de inmortal memoria.
Entonces fue cuando, según lo apunta Quintana refiriéndose al cronista Montesinos, la querida de Pizarro, Inés Huayllas Ñusta, hermana de Atahualpa, instigada por una coya o dama de su servicio, fue sorprendida dirigiéndose al real de los sitiadores, llevándose un cofre lleno de oro y esmeraldas.
Siempre que los sitiadores emprendían el paso del río, para consumar la derrota y exterminio de los sitiados conquistadores, volvíase tan impetuosa la corriente, que centenares de indios perecieron ahogados.
Apareció entonces sobre la cima del Shulcahuanga un hombre que arengó a los sitiadores en estos términos: -Yo soy José Luz de la Verdad, y os requiero para que matéis a los patrones tiranos y a los curas esquilmadores de las ovejas.
Franceses y españoles dispararon sus armas a un mismo tiempo, sembrando la tierra de cadáveres: la caballería aprovechó este momento para llegar al pie de la muralla, presumiendo sin duda poderla saltar con sus impetuosos bridones: centenares de piedras derrumbaron a caballos y jinetes: éstos empezaron, por su parte, a degollar a mansalva, y en aquel supremo tumulto, en medio de aquel estrago, de aquel torbellino, de aquella confusión, he aquí que estalla, por último, el tremendo cañonazo, produciendo un estampido fragoroso y llevando la muerte a sitiados y sitiadores.
Los sitiadores se retrajeron un poco, impresionados por su propia bulla y por el silencio total que siguió, antes de mirar dentro.
En el Archivo Nacional (Caja 49) se custodia un diario infortunadamente incompleto llevado por un autor anónimo, desde el 20 de marzo que muestra bien claramente por sus detalles cómo desde el 1 de junio para adelante (fecha de la llegada de Rondeau al Sitio) fueron in crescendo al mismo tiempo el arrojo de los sitiadores y su laboriosidad militante.