Ejemplos ?
¿Quanto tiempo vivís? dixo el Sirio. Ha, muy poco, replicó el hombrecillo de Saturno. Lo mismo sucede en nuestro pais, dixo el Sirio, siempre nos estamos quejando de la cortedad de la vida.
Blanquecino muy ceniciento, dixo el Saturnino, y quando dividimos uno de sus rayos, hallamos que tiene siete colores. El nuestro tira á encarnado, dixo el Sirio, y tenemos treinta y nueve colores primitivos.
Leo en sartas de letras pequeñitas, con ambiente callado y quieto, por mi buen bisabuelo manuscritas máximas del viejo Epicteto. ¡Marcha el sirio filósofo estoico sobre sabia huella socrática!
Lo que Newton había averiguado sin salir de su casa, era el achatamiento de la tierra por los polos y su correspondiente expansión ecuatorial, comprobándolo Maupertuis sobre el terreno, en aquellas regiones hiperbóreas, de donde trajo, además de sus medidas geodésicas, unas laponas bastante agraciadas que despertaron la animosidad, más o menos envidiosa, de Voltaire Este, en otra poesía, se dirige, no a Maupertuis con el que ya estaba enfadado, sirio a los ángeles que rodean el trono del Altísimo y les pregunta si andaban envidiosos de genio tan excelso, como era el de Newton.
¿No le deberá el mismo homenage un ser que piense y habite la via lactea, que el ser que piensa en este pequeño globo donde estamos nosotros? La luz es uniforme para el astro de Sirio y para nosotros; luego la moral debe serlo tambien.
Si esta lección no puede ser aprendida en el corto plazo, todo lo que ocurrió en el pasado se repetirá en el futuro, en cuyo caso deberemos buscar consuelo en la doctrina de Nietzche, según la cual esto tenía que pasar de todas maneras, o en aquella reflexión de Renán que dice que, desde el punto de vista de Sirio, todos estos asuntos ocupan sólo un breve instante.
Jamás se molestó sobre este punto ni a un judío, ni a un sirio, ni a un egipcio, ni a los bardos, ni a los druidas, ni a los filósofos.
Cuando el cardo florece y la sonora cigarra, posada en un árbol, canta su canción armoniosa agitando las alas, en la cálida estación de estío, entonces están gordas las cabras, es excelente el vino, las mujercs se tornan más livianas y los hombres más voluptuosos, porque Sirio les abrasa la cabeza y las rodillas, porque tienen todo el cuerpo seco por el calor.
Porque entonces la estrella de Sirio aparece menos tiempo sobre la cabeza de los hombres sometidos a la Ker y brilla sobre todo en la noche; cuando la selva, talada por el hierro, se hace incorruptible, y caen las hojas y la savia ardiente se detiene en las ramas, acuérdate de que ya es hora de cortar la madera.
Si un animal que siente y que piensa en Sirio, ha nacido de un padre y de una madre afectuosos que se han ocupado en hacerlo feliz, les deberá tanto amor y tanta solicitud, como debemos nosotros aquí á los nuestros.
El Sirio, en cuyo planeta hay trescientas, y que habia en sus viages descubierto hasta tres mil, dexó extraordina- riamente asombrado al filósofo de Saturno.
En sus ojos brilla la sombría mirada del dragón sanguinario; tiene mil brazos y miles de marinos, e impulsando su carro sirio conduce un Ares que triunfa con el arco contra guerreros ilustres por la lanza.