siringa


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siringa

(Del lat. syringa < gr. syrinx .)
s. f. MÚSICA Instrumento musical de viento formado por tubos de caña unidos a modo de escala musical.
Sinónimos

siringa

sustantivo femenino
Traducciones

siringa

syrinx

siringa

Syrinx

siringa

Siringe

siringa

Syrinx

siringa

Syrinx

siringa

Syrinx

siringa

Syrinx

siringa

SF
1. (LAm) → rubber tree
2. (Andes) → panpipes pl
Ejemplos ?
Siendo el dios de los bosques y los rebaños, también se le describe como apasionado de la música: la siringa estaba consagrada a él y se le menciona junto con los Panes y las Ninfas.
Este bajorrelieve procede de la cultura indo-griega. Era habitual encontrar a un músico tocando una siringa o similar. En la antigua Grecia, la música se vio influenciada por todas las civilizaciones que la rodeaban, dada su importante posición estratégica.
Carl Adolf Vogel en el año 1963, sobre una superficie original de 3000 ha (luego limitadas a 1000) Gazzari, Roberto (1978). Fauna y caza en Neuquén. Siringa libros.
Además de la siringa y la lira, Hermes inventó varios tipos de carreras y el deporte de la lucha, y por esto fue nombrado patrón de los atletas.
En 1904, el coronel brasileño José Ferreira arribó al río Santa Rosa, afluente del Purús, y saqueó caucho y siringa a extractores peruanos.
Se enamoró de Pitis, se enamoró de Siringa, no cesa jamás de perseguir a las Dryadas y se emplea de continuo en servir y complacer a todas las ninfas pastoriles.
Pan entonces la persiguió para lograrla por fuerza. Huyó Siringa de Pan y de su violento arrojo, y fatigada al cabo, se ocultó en un cañaveral y desapareció en una laguna.
refiriéndose a la ninfa Siringa, que el dios Pan, irritado por su desdén, convirtió en caña, con lo que hizo una flauta de siete notas.
Y él, después que un pino, que de bastón prestaba el uso, ante sus pies dejado hubo, para llevar entenas apto, y tomado que hubo, de cañas cien compactada, una siringa, sintieron todos los montes sus pastoriles silbos, 785 los sintieron las ondas.
Estos se alzaron al punto y bailaron el cuento de Lamón. Dafnis hacía de Pan, y de Siringa Cloe. Él pedía amor; ella le burlaba desdeñosa; él sobre las puntas de los pies, para imitar las pezuñas del cabrío, la perseguía corriendo, y Cloe se fingía cansada y se ocultaba, por último, entre unas matas como si fuese en la laguna.
Conductor de los hombres piadosos a la buena vía, enemigo de los impíos, que llevas una lira de oro, que diriges el curso armónico del Cosmos; autor de obras excelentes, que guías el cosmos; tañedor de siringa...
Así explicó la melodía de un arpa eólica, el susurro de una arboleda, el ruido ronco de un caracol y las notas armónicas que brotan de una siringa.