sinsabor

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sinsabor

1. s. m. Imposibilidad de notar el gusto de las cosas en el paladar. desabor
2. Padecimiento moral de una persona en esta vida se lleva uno muchos sinsabores. pena, pesadumbre

sinsabor

 
m. Desabor.
fig.Pesar, desazón, pesadumbre.

sinsabor

(sinsa'βoɾ)
sustantivo masculino
bienestar sentimiento de tristeza, de disgusto los sinsabores de la vida
Sinónimos

sinsabor

sustantivo masculino
pesar, desazón, pena, contrariedad.
Se emplea generalmente en plural: voy a dejar el trabajo porque me produce muchos sinsabores; los sinsabores de la vida.
Traducciones

sinsabor

SM
1. (= disgusto) → trouble, unpleasantness
2. (= dolor) → sorrow
3. (= preocupación) → uneasiness, worry
Ejemplos ?
Es altamente significativo para esta Representación Nacional manifestar a usted su convicción de que la actuación pública desarrollada ha sido consecuente con los ofrecimientos que hizo al pueblo desde antes de que asumieran el Poder Ejecutivo de la Nación, porque ha seguido una trayectoria recta que no ha podido torcerse ni por los obstáculos materiales ni por los sinsabores de la lucha continuada adelante por su austeridad inquebrantables y la firmeza de su carácter, en favor de la clases económicamente débiles que, al asumir el primer plazo de los componentes sociales, forman la fuerza necesaria para la seguridad y el éxito de su gobierno.
Mas el pronostico del ciego no salió mentiroso, y después acá muchas veces me acuerdo de aquel hombre, que sin duda debía tener spiritu de profecía, y me pesa de los sinsabores que le hice, aunque bien se lo pagué, considerando lo que aquel día me dijo salirme tan verdadero como adelante V.M.
El puesto de juez de paz es honorífico; y ¿cómo no se va a entender, entonces, que tengan que encontrarse algunas compensaciones a los sinsabores inherentes al ejercicio del poder?
El zagal mos ha salío de ley, camará, que no lo cambio por una granizá de onzas de oro, que tiée una voluntá pa el trabajo que gusto da miralle menear los remos, y si por él no fuera, yo no podría con este argahijo, que ya a nuestra edá el mucho trasiego mos erriba, que los años jasta los treinta dan flores, pero endispués de los treinta no dan más que sinsabores.
Pero entiéndase que todo ello es partiendo de la base, ¡oh querido pariente!, de que tu generoso corazón y el ilustre nombre que llevas sabrán hacerte prescindir de ciertos resabios de colegio, cuartel y casino, y ahorrar descontentos y sinsabores a la respetable dama y a la digna señorita que, eficazmente secundada por su activa y robusta doméstica, te libraron de morir en mitad de la calle...
-Ahí tengo un prólogo empezado para una obra que pienso escribir, en el cual trato de decir modestamente que no aspiro al título de sabio; que las largas convulsiones políticas que han conmovido a la Europa y a mí a un mismo tiempo, las intrigas de mis émulos, enemigos y envidiosos, y la larga cadena de infortunios y sinsabores en que me he visto envuelto y arrastrado juntamente con mi patria...
Hay que perseguirla con ardor, que al cabo es mujer, y no gusta de ser mirada con lánguida indiferencia, sino requerida con ardor violento. Aun en los sinsabores más amargos hay consuelo en pensar que no ha sido nuestra la culpa, sino del destino.
No es, pues, una inspiración de la vanidad personal del que habla, para quien el poder no tiene ya sino amargos sinsabores y grandes responsabilidades, lo que le hizo negarse a la exigencia de la rebelión: no; es el deber, el supremo deber que tiene de dejar al país dentro del orden y de la ley, o de hacer un sacrificio, aun de la propia vida para conseguirlo.
Inconstancia, sinsabores me llevaron a otros climas, y a otros pueblos fuí mis rimas a llevar a otra región; mas doquier que hallé rencores contra España en tierra extraña, dejé en prez y en pro de España una flor o una canción.
Si algún orgullo hay, pues, disculpable, es el que se funda en la aristocracia del talento, y más disculpable, ciertamente, donde es a toda luz más fácil nacer hermosa, de noble cuna, o adquirir riqueza, que lucir el talento que nace entre abrojos cuando nace, que sólo acarrea sinsabores, y que se encuentra aisladamente encerrado en la cabeza de su dueño como en callejón sin salida.
Desde que hube de comenzar a reflexionar sobre mí mismo, he referido siempre esta primera pasión de mi vida a la impresión infantil antes indicada, o, mejor dicho, he reconocido que dicha escena infantil constituye un recuerdo encubridor de mi posterior bibliomanía. Naturalmente, no tardó en mostrárseme que las pasiones nos acarrean con facilidad amargos sinsabores.
Los sinsabores y malas noches que habrán pasado los prudentes monolitos: con esta incumbencia puede figurárselos el lector que tenga o haya tenido a su cargo una pupila, o la lectora que esté o haya estado a cargo de un tutor, y, cuantos educan y han educado a muchachas, y cuantas muchachas son: y han sido educadas.