Ejemplos ?
Y así quedaba siempre, de oscuro y embrollado, el importantísimo punto que, sin saberlo, discutían aquellos dos seres que se vieron por primera vez..., y que muy pronto iba a ponerse más claro que el agua.
Y nada había que no mirara yo con ojos amantes: el mar, la tierra, los niños, los jóvenes, la madurez. Y me arrojaba a una lid perdida, sin saberlo...
En nuestras bandas chilangas, “Aquí los chómpiras rifan.”, se cocina una dosis de creatividad arraigada, sin saberlo, en los tiempos que eran nuestros: cuando Tenochtitlan se encontraba asentada en el Lago de la Luna y era el ombligo.
Los demás libertadores de América, inclusive Bolívar, - a quien no puedo nombrar, y menos en este recinto a esta hora, sin rendir a su memoria el tributo fervoroso de mi admiración – se comprometieron, aún sin saberlo ni pensarlo, en el incendio de la Revolución que había comenzado en 1810 por ser local y derivar de bandos igualmente respetables de Juntistas y Regentistas.
Algunas anotaciones de Blake revelan un miedo atroz a que esa criatura, invocada acaso por haber mirado la piedra sin saberlo, irrumpa en nuestro mundo.
Que hoy has de pronunciar a solas mi nombre, suspirando. Sí, lo has de hacer, porque soy para ti eso que se sueña, a lo que aspira, sin saberlo nosotros mismos, todo nuestro ser.
Juntos durmieron en camino; sin saberlo, todos acabaron por dormirse, en seguida comenzó la depilación de sus cejas, de sus barbas, por; entonces se desprendieron los metales preciosos de sus gargantillas, de sus coronas, de sus collares; no fue sino el asta de sus lanzas a la que se le quitaron los metales preciosos .
¡Dichos para meditar y traer a razón a los hombres de buena fe que contribuyan sin saberlo a sembrar vientos como entonces quiso don José Ballivian, sin pensar que éstos se reproducen fatalmente en agobiadora cosecha de tempestades!
Y sin saberlo, Rosario María comenzó a sentir en alma propia, el llanto de los oprimidos, de los despojados, de quienes lo único que tenían, eran sus ilusiones para soñar y su Dios para creer que era posible resistir.
Pensó entonces que las almas frías encerraban estos profundos misterios sin saberlo, y que Clara percenecía a esta naturaleza secundaria, por lo cual decidió hacer todo lo posible para iniciarla en tales secretos.
¿Qué dice Molière cuando el Bourgeois gentilhomme cae en la cuenta de que toda su vida ha hablado prosa sin saberlo más que una simpleza, que parece estar al alcance de todo el que la oye y que nadie sin embargo ha dicho sino él?
Como se alimentaba poco y mal, y no tomaba ordinariamente café, por espíritu de ahorro, el moka de castañas y otros indígenas le produjo los primeros días excitaciones nerviosas, que le ponían medio loco. Hacía muecas automáticas, guiñaba los ojos sin querer y daba brincos sin saberlo.