Ejemplos ?
Cansado de vagar sin rumbo, sudoroso de pavor, me recliné y arrodillado pedí perdón por el Venadito de la Paz y suplicaba clemencia para cesar este tremendo castigo eterno.
Mira bien, hijita mía, escucha y advierte: No seas vana. No andes como quieras, no andes sin rumbo. Recuerda que es muy difícil vivir en la tierra, lugar de espantosos conflictos, mi muchachita, palomita, pequeñita.
(Dedicado a Robert Bloch) Yo he visto abrirse el tenebroso universo Donde giran sin rumbo los negros planetas, Donde giran en su horror ignorado Sin orden, sin brillo y sin nombre.
Se devaluó hasta 4.80 por dólar, y en casas de cambio y algunos bancos llegó a cotizarse hasta en 6 pesos por dólar: Ya sin reservas internacionales, el peso flotaba bajo la influencia de la especulación y la incertidumbre. La devaluación ya no era un instrumento para proteger las reservas internacionales sino el resultado de acciones sin rumbo.
¡Maravilloso hallazgo, trascendental poema, que en conmoción hondísima dos mundos va a poner: que va a cambiarlo todo del mar en ambas costas, que nuevo rumbo a todo va a dar, nuevo interés, y nuevos objetivos, y nuevos ideales y aspiraciones nuevas, luz nueva y nuevo ser, y a abrir en era nueva la cuenta de los siglos; dejando a los dos pueblos britano y portugués detrás del de Castilla confusos y envidiosos, los mapas trastornados, la Europa en desnivel, cubierto el mar de flotas, de ejércitos la tierra, la sociedad sin rumbo, la ciencia de través, la Iglesia estupefacta, los reyes espantados, la tierra dando vueltas, y atónita la fe.
Yo voy por los mares sin rumbo ni puerto: yo voy por el viento detrás del condor: yo voy por la tierra con la agua del río: de mas, tierra y vientos, el ámbito es mío: de nadie soy siervo, de nadie señor.
Era rotundamente incapaz de aceptar la idea de que un principio tan sobrenatural y misterioso pudiera conducir a un final tan descabellado y prosaico. No quería volver a casa, y eché a andar sin rumbo, dejando atrás la ciudad.
agando sin rumbo, Juncio y Analquer, de la tribu de los soras,arribaron a valles y altiplanos situados a la margen del Urubamba, donde aparecen las primeras poblaciones civilizadas de Perú.
Las familias empezaron a movilizarse por doquier, intentando localizar a sus seres queridos, comenzando el calvario de la desesperación, la incredulidad, el vagar sin rumbo, el desasosiego, para terminar el día recalando en un hospital, buscando desesperadamente un nombre en una lista o en la morgue de IFEMA para recibir la sentencia de muerte.
Una noche no volvió a Yonville, Carlos estaba loco de impaciencia, y la pequeña Berta, que no quería acostarse sin su mamá, sollozaba intensamente. Justino salió sin rumbo, por la carretera.
No había buscado disfraz al abandonar la ciudad, llevaba siempre su airoso traje de pajecillo. Anduvo durante varios días sin rumbo fijo y sin saber lo que haría.
Y mientras iba y venía el mate, servido por un par de ojos negros que parecían tomar el más vivo interés en lo que se decía, se cambiaban preguntas y contestaciones sobre esto, aquello y lo otro, dando rodeos y vueltas el forastero, como para evitar de hablar de las vacas, lo único que le importaba, y dejándolo, por su parte, don Filemón, enredarse en charlas sin rumbo, cortadas de silencios molestos, hasta que cansado de tantas partidas, ya largaba el otro: -¿Será cierto, don Filemón, que quiere vender vacas?