sin fin


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sin fin

endless
Ejemplos ?
Y aunque muy pequeño se veía en los espacios sin fin, irradiaba una potencia energética tan tremenda, como la de una gigantesca nave espacial.
Pedagogía de la literatura para niños PREÁMBULO. Entrar en el mundo de las técnicas pedagógicas es introducirnos en un mundo variado y sin fin.
¡Comience la danza! Allá irán nuestros cantos, al cosmos sin fin, TEOTL IPALNEMOHUANI, ¡Comience la danza! Las flores del águila quedan en tus manos señor sabio guía: AXAYÁCATL.
Por eso ahora tendría que irse y aceptar la transformación, pues todo es creación constante que gira en el cosmos sin fin para perfeccionarse.
Peregrino caminaba sin fatiga por senderos cotidianos e imprevistos como nacido para buscar arduamente siempres donde sólo se han sembrado nuncas... Y a propósito exploraba llanuras enlodadas y cordilleras estériles y mares en estruendo y ríos sin cauce y abismos sin fin...
¡Vieja puta! Pero me las vas a pagar. Vas a ver, vas a ver llegando...-Y continuó el regaño sin fin. Los espectadores gozaban y sonreían...
Al fin conseguí llegar hasta la cumbre de aquella montaña y vi con gran asombro desde ahí, un inmenso valle cubierto de árboles de espléndida lozanía y un río de aguas efectivamente azulísimas y transparentes que entreverándose en ellos, iba a desembocar a un extensísimo mar sin fin.
Los elefantes nerviosos voltearon a ver de dónde procedía aquello y al mirar un ejército de ratas negras, tan negras como un hoyo sin fin, se asustaron y huyeron despavoridos.
CAPÍTULO VIII El pequeño pasto se había convertido para mí en una desmedida maleza; los diminutos charcos, en un océano sin fin; las mínimas piedrecillas, me parecían unas rocas.
¿Por qué no las riquezas de Creso de superar capaz sea, quien en un solo soto tantos bienes posea, prados, labrantíos, ingentes espesuras y vastas lagunas sin fin hasta los hiperbóreos y hasta el mar Océano?
Únicamente había un vacío total, un espacio de espacios sin fin, en el que sólo una potencia imperceptible; un poder silencioso, informe, hacía flotar su eternidad, como aguardando...
Con esto, OMETECUHTLI y OMECIHUATL, la dualidad creadora, comenzaron a diseñar y distribuir trece espacios gigantescos, superpuestos en combinaciones asombrosas, como si fueran trece cielos inmensos formando un caracol sin fin en perpetuo movimiento ascendente.