Ejemplos ?
De vuelta, uno de ellos contó la anécdota de un duende al que había visto saltar a la puerta de una pequeña cabaña cantando: "Hoy tomo vino, y mañana cerveza, después al niño sin falta traerán.
-Hombre, que usté ya no está pa esas cuestas arriba, sino pa cuestas abajo, y... vamos a lo que me importa, ¡que yo necesito pa esta noche sin falta mi par de botas imperiales!
Pero una decisión se clavó en mi mente: la de encontrar nuevamente a aquel hombre; encontrarle sin falta, costara lo que costara.
Tres criados, el capellán, cuando vuelva, y yo; total, cinco hombres; armas cargadas de sobra... Llevarían que rascar. Sin falta, saltaba Ermitas Valdelor: -¡Cinco hombres!
Se encargará a una sección especial de la oficina instalada en virtud de las disposiciones del artículo 136 a fin de que tome las oportunas medidas para identificar a los niños cuya filiación resulte dudosa. Se consignarán sin falta cuantas indicaciones se tengan acerca del padre, de la madre o de otros allegados.
–¿Entonces, puedo irme? –Sí... –No... Entréguele los recibos a Suárez y mañana a las tres esté aquí, sin falta, con todo. –Sí... todo...
Levanté un poco la cabeza y no vi nada. Pero, cosa extraña, lejos de asustarme me alegré: llegué de pronto a la convicción de que ahora alcanzaría sin falta mi meta.
Y, al dar aquel día de comer por el torno al negro, dijo Luis a una negra que se lo daba, que aquella noche, después de dormido su amo, bajasen todas al torno a oír la voz que les había prometido, sin falta alguna.
Estando en esto, entró uno de los viejos avispones y dijo: -Vengo a decir a vuesas mercedes cómo agora, agora, topé en Gradas a Lobillo el de Málaga, y díceme que viene mejorado en su arte de tal manera, que con naipe limpio quitará el dinero al mismo Satanás; y que por venir maltratado no viene luego a registrarse y a dar la sólita obediencia; pero que el domingo será aquí sin falta.
Así como se apartó Lorenzo, quitó don Juan la toquilla que encubría el rico cintillo, y esto no sin falta de discreto discurso, como él después lo dijo.
-Tengo que ir esta noche sin falta a casa de la señora de W..., y estoy sin traje: he dado palabra de no faltar a una persona respetable.
El conde aborrecía la memoria del vizconde, mortificante para su amor propio, invocada siempre en demostración de algún chasco, de alguna serranada de chamarileno, y a la vez, tenía dada orden de que se le avisase cuando saliesen a la venta objetos de la dispersa colección de aquel «pobre Luis», para adquirirlos todos, ¡todos, sin falta!