simulacro

(redireccionado de simulacros)

simulacro

(Del lat. simulacrum.)
1. s. m. Acción o actividad simuladas con que se imita la manera de realizarse o desarrollarse las verdaderas, como preparación para una contingencia o con intención de engañar hubo un simulacro de incendio en el metro. ensayo
2. Ficción o falsedad sus gestos de cariño no son más que un simulacro. fingimiento
3. Producto de fantasía. imaginación
4. Imagen hecha a semejanza de una cosa o persona. símil
5. MILITAR Acción de guerra fingida para adiestrar a la tropa.

simulacro

 
m. Imagen hecha a semejanza de una cosa o persona.
Especie que forma la fantasía.
mil. Acción de guerra fingida para adiestrar las tropas.

simulacro

(simu'lakɾo)
sustantivo masculino
imitación de un hecho para conocer las medidas que deben tomarse en caso de ocurrir realmente En el colegio realizaron un simulacro de evacuación.
Traducciones

simulacro

simulacro

simulacro

simulacre

simulacro

SM
1. (= fingimiento) → sham, pretence, pretense (EEUU)
un simulacro de ataquesimulated attack, mock attack
un simulacro de combatemock battle
simulacro de incendiofire practice, fire drill
simulacro de salvamento (Náut) → boat drill
2. (= apariencia) → semblance
Ejemplos ?
Y si los demonios que se adoran en los templos, encerrados no sé por qué arte en las imágenes, esto es, en los simulacros y estatuas visibles por industria de los hombres, que con este artificio los hicieron dioses, caminando errados y vueltas las espaldas al culto y religión divina, no son internuncios ni intérpretes entre los hombres y los dioses, y por sus perversas y torpes costumbres, aun los mismos hombres, aunque infieles y ajenos del culto y religión divina, son sin duda mejores que aquellos a quienes con sus artificios hicieron dioses; resta, pues, que la autoridad que usurpan puedan ejercerla como demonios, ya sea cuando, pareciendo que nos hacen bien nos hacen mal, porque entonces nos engañan mejor, ya cuando a las claras nos dañan.
Más adelante continúa aún, y dice: «Sabemos de Isis, mujer de Osiris, cuántos beneficios hace a los que la tienen favorable, y cuántos daños a los que la tienen enojada.» Y, en seguida, para demostrar que de tal género son los dioses que los hombres crean con el insinuado artificio (donde da a entender que los demonios han resultado de las almas de los hombres difuntos, a quienes por el arte que descubrieron los hombres que caminaban errados, infieles y sin religión, dice que los hicieron entrar dentro de los simulacros...
Puesto que los milagros que obran los dioses de los gentiles, de que se hace mención en sus historias (y no hablo de los que en el decurso de los tiempos suceden por ocultas y secretas causas naturales, aunque ciertas y subordinadas a la divina Providencia), como son los inusitados partos de los animales, las apariencias extraordinarias en el cielo y en la tierra, ya sean las que causan espanto y terror, ya las que hacen notables daños y estragos, las cuales dicen que se aplacan y mitigan con ritos diabólicos por la engañosa astucia de los espíritus infernales, sino de los milagros, que con toda evidencia se hacen por la virtud y potestad divina, como es lo que refieren de las imágenes o simulacros de los dioses Penates...
Si pinta batallas, fervoriza a empresas; si incendios, atemoriza a horrores; si tormentas, aflige: si bonanzas, deleita; si ruinas, lastima; si países, divierte; si jardines, recrea; si póstuma fama de generosos héroes, acuerda en sus retratos sus proezas y mueve a disculpada envidia de sus hechos; si doctos sujetos, a digna emulación de sus estudios; si santos varones, a gloriosa imitación de sus virtudes; y finalmente si en reverentes simulacros nos pone a la vista aun los más arcanos misterios de la fe, ¿qué dormido corazón no despierta al silencioso ruido del culto, de la reverencia y del respeto?
Porque, ¿qué otro espíritu con secreto instinto mueve las almas perversas y depravadas, las insta para que se cometan adulterios y se apacienta y complace en los cometidos, sino el que se deleita con semejantes juegos escénicos, poniendo en los templos los simulacros de los demonios ya gustando en los juegos de las imágenes y retratos de los vicios, murmurando en lo secreto lo que toca a la justicia, para seducir aun a los pocos buenos, y frecuentando en lo público lo que nos excita a la torpeza, para apoderarse de infinitos malos?
En sus libros, y en el segundo, De la naturaleza de los dioses, disputa en persona de Quinto Lucio Balbo, y aunque admite tas supersticiones que se derivan de la naturaleza de las cosas, como las físicas y filosóficas, con todo, reprueba la institución de los simulacros o ídolos y las opiniones falsas, diciendo de este modo: «¿Veis cómo de las cosas físicas que descubrieron y hallaron los hombres con utilidad y provecho de la humana sociedad tomaron ocasión para fingir e inventar dioses fabulosos?
Que descubierta la vanidad de los dioses de los gentiles, es, sin duda, que no pueden ellos dar a ninguno la vida eterna, pues que no ayudan tampoco para esta vida temporal PROEMIO Me parece que he disputado bastante en estos cinco libros pasados contra los, que temerariamente sostienen que, por la importancia y comodidad de la vida mortal, y por el goce de los bienes terrenos, deben adorarse con el rito y adoración que los griegos llaman latría, y se debe únicamente al solo Dios verdadero, a muchos y falsos dioses, de los cuales la verdad católica evidencia que son simulacros inútiles, o espíritus inmundos y perniciosos demonios, o por lo menos criaturas, y no el mismo Criador.
El que oye esto como yo lo he puesto, entiende que habla de los simulacros que son obras de las manos de los hombres; con todo, dice que las imágenes visibles y palpables son como cuerpos de los dioses, y que hay en éstos ciertos espíritus atraídos allí que tienen algún poder, ya sea para hacer mal, ya para cumplir algunos votos y deseos de los que los honran y reverencian con culto divino.
El enlazar, pues, y juntar estos espíritus invisibles por cierta parte con los visibles de materia corpórea, de manera que los simulacros dedicados y sujetos a aquellos espíritus sean como unos cuerpos animados, esto dicen que es hacer dioses, y que en los hombres hay esta grande y admirable potestad de formar dioses.
Hoy los cuatro caballos sacros las fogosas narices hinchan, como en versos y simulacros, huellan nubes, al sol relinchan, y a un más allá se encaminan marcando el cielo de huellas; mientras otros astros declinan ellos van entre las estrellas por obra de la ley eterna que el ritmo del orbe gobierna.
Entró tras él un hombre dando voces, diciendo: -Aunque las doy no tengo mal pleito, que a cuantos simulacros hay, o a los más, he sacudido el polvo.
De que estas falsedades, maldades y sacrilegios desapareciesen se dolía el egipcio Hermes, porque sabía que había de llegar tiempo en que así sucediese, pero lo sentía tan sin pudor, cuanto lo sabía sin fundamento sólido; pues el Espíritu Santo no se lo había revelado como a los santos profetas, que, conociendo y previendo estos admirables sucesos, decían con alegría de su corazón: «Si hiciere y fabricare el hombre dioses para sí, presto llegará el desengaño de esta vana ilusión, y experimentará que no son dioses»; y en otro lugar: «Vendrá tiempo, dice el Señor, en que exterminaré del mundo los ídolos y simulacros...