simpático

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simpático, a

1. adj./ s. Que inspira simpatía persona simpática; gesto simpático . amable, afable, encantador antipático
2. adj. MÚSICA Se aplica a la cuerda que resuena cuando se hace sonar otra del mismo instrumento.
3. gran simpático ANATOMÍA Sistema nervioso de la vida vegetativa situado delante de la columna vertebral.

simpático, -ca

 
adj. Que inspira simpatía (modo de ser).
anat. simpático o gran simpático V. nervioso, sistema.

simpático, -ca

(sim'patiko, -ka)
abreviación
1. antipático que muestra o inspira simpatía un muchacho simpático
2. que es agradable y gracioso En la comedia represento a un personaje simpático y pintoresco.
Sinónimos

simpático

, simpática
Traducciones

simpático

وُدِّيّ

simpático

přívětivý

simpático

venlig

simpático

φιλικός

simpático

ystävällinen

simpático

sympathique

simpático

prijateljski

simpático

親しい

simpático

친절한

simpático

vriendelijk

simpático

vennlig

simpático

przyjazny

simpático

amigável

simpático

vänlig

simpático

เป็นมิตร

simpático

dostça

simpático

thân thiện

simpático

友好的

simpático

ADJ
1. (= afectuoso) [persona] → nice, pleasant, likeable; [ambiente] → congenial, pleasant
¡qué policía más simpático!what a nice policeman!
estuvo muy simpática con todosshe was very nice to everybody
los cubanos son muy simpáticosCubans are very nice o friendly people
no le hemos caído muy simpáticosshe didn't really take to us, she didn't really like us
siempre procura hacerse el simpáticohe's always trying to ingratiate himself
me cae simpáticoI think he's nice, I like him
me es simpático ese muchachoI like that lad
2. (Anat, Med) → sympathetic

simpático -ca

adj (neuro) sympathetic
Ejemplos ?
con toda la ingenuidad que nos caracteriza que desde nuestras primeras relaciones, ha sido recíproca nuestra simpática comunicación.
Recelando que la goma de la estampilla fuera almáciga de bacterias, no se atrevía á humedecer aquélla para pegarla en el sobre, y mirando á la simpática estafetera la dijo- —Me parece, señorita, que anda usted algo delicada de salud.
A los primeros gorgoritos de la joven, Redlitz sintió un impulso de honradez que le aconsejaba la sinceridad, y estuvo para decir a la cantante que buscase otro camino. La voz era como hay muchas, fresquecilla, simpática y vulgar.
Aurora era sencilla, dulce, afable, menos bella pero más simpática que su compañera, hija de humildes campesinos que vivían en una modesta casita situada en un verde prado.
-La verdá; simpática y bien formá y con la mar de ángel, eso sí, siete veces sí, pero como fea, chavó, también sí catorce veces lo menos.
-dijo el cuello-, ¿una especie de cinturón interior?. Bien veo, mi simpática señorita, que es una prenda tanto de utilidad como de adorno.
Aquella misteriosa y no pedida declaración sincera y espontánea de un generoso amor, que por él vela y que con el de su ángel se compara, hizo en su corazón, con el recóndito y hondo poder de voluntad simpática, fermentar ese amor único y ciego que en la vida una vez nos avasalla; ese amor solitario, irresistible, voraz, que nace al parecer sin causa, que ahoga todo amor, todo recuerdo del corazón en cuyo centro arraiga: ese amor cuyo germen atesora toda alma ardiente para amar creada, y que brota violento, repentino al contacto magnético de otra alma, cuyo amor corresponde con el suyo, porque nace con ella apareada; y una a otra sus átomos fecundos se envían sin cesar como las palmas.
i Ni cómo olvidar á Cristina Bustamante, la hada gentil de rizos cabellos y ojos fascinadores, que tan melódicos trinos arrancaba de su garganta de iruiseñor; á Rosa Mercedes Ri- glos de Orbegoso, la aristocrática dama, cuya pluma nos em- belesaba con escritos de académica corrección; á Rosa Ortiz de Cevallos, la magistral pianista; á Victoria Domínguez, la risueña joven, que cambió en breve su corona de azahares por las amarillentas flores del sepulcro; á Manuelita V. de Pla- sencia, la dulce poetisa de las sencillas frases, corazón de án- gel encarnado en la más simpática de las mujeres!
Y después, hacia un lado, en un baluarte de la misma fortaleza, vuelta al oriente, a la hermosa y simpática Lucía, en dulces y sabrosas pláticas con el cacique Mangora, contrastando maravillosamente su vestido a la europea, con el singular traje del salvaje.
Para José Lugo, la pena de muerte. Su juventud vigorosa, su audacia, su personalidad simpática y resuelta hirieron la mente atrabiliaria de los verdugos.
Pero sobre todo tiene García en su corazón otra secreta razón que alegar no le conviene; mas resuelto le mantiene a permanecer neutral en cuestión tan capital: una razón cimentada en una quimera… en nada: razón propia, personal. Y he aquí su razón: García cree en la influencia simpática con superstición fanática: desde niño es su manía.
Ella misma nos dice: “Convencida yo de la necesidad de modernizar, en aquel entonces los libros de lectura para primaria y atendiendo las normas pedagógicas del momento, me dediqué con verdadero amor y máxima devoción a la simpática labor de reunir una serie de cuentos, trozos literarios y poesías, tanto de mi propia producción como salidos de próceres plumas, amén de escribir otros nuevos, todo ello debidamente graduado y escalonado con el fin de ir paulatinamente despertando las mentes infantiles a la curiosidad y al saber, cuidando siempre de mover sus buenos sentimientos y de excitar sus inclinaciones sanas, haciendo especial hincapié en dar la máxima importancia al ambiente moral”.