sillar

(redireccionado de sillares)

sillar

1. s. m. CONSTRUCCIÓN Piedra labrada que se emplea en la construcción para hacer paredes y muros.
2. EQUITACIÓN Zona del lomo de una caballería donde se pone la silla.

sillar

 
m. constr. Cada una de las piedras labradas que forman parte de una construcción.
sillar de hoja El que no ocupa todo el grueso del muro.
sillar lleno El que tiene igual grueso en el paramento que en el tizón.

sillar

(si'λaɾ)
sustantivo masculino
arquitectura construcción piedra labrada usada para hacer paredes y muros los sillares de la fachada
Traducciones

sillar

ashlar

sillar

Quader

sillar

bugna

sillar

SMblock of stone, ashlar
Ejemplos ?
La infelice Rosalía, toda empapada, cubierta con el pañolón mojado que, o bien la ciñe y aprieta, o, agitado por el viento, le azota el rostro y flamea, volando ya desparcidas fuera de él las negras trenzas; falta de aliento, de vida, el alma rota y deshecha, asida de los sillares se aguanta inmóvil y yerta.
Todos reconocen cuán magníficos son los hayedos de Dinamarca, pero en la mente de Antón se levantaba más magnífico todavía el bosque de hayas de Wartburg; más poderosos y venerables le parecían los viejos robles que rodeaban el altivo castillo medieval, con las plantas trepadoras colgantes de los sillares; más dulcemente olían las flores de sus manzanos que las de los manzanos daneses; percibía bien distintamente su aroma.
En los corazones principio de siglo no quedan las virtudes de una pieza, sillares de las costumbres, y el infinito firmamento está vacío de promesas y de dioses.
Si el realismo y la ciega fe de los mismos son para los libres ciudadanos de hoy, como ellos dicen y a ello me atengo, ignominioso sambenito, huyan a cien leguas de mis sillares, que tumba son y no otra cosa, de huesos realistas, de leales vasallos y de ciegos creyentes .
Los hombres más ilustres del momento serán los huéspedes de ese centro, allí sonreirá suavemente Renán, moviendo la gran cabeza bonachona, con ademán episcopal; Taine vendrá a veces y se dejará oír, un poco absorto por instantes en su incesante pensar, animado otras, preguntando en frases cortas, netas, precisas como fórmulas; Zolá, ventrudo y pálido, contará el plan de su novela futura; Daudet paseará por sobre las obras de arte que destacan sus cartones sobre las viejas tapicerías desteñidas, la mirada curiosa de sus ojos de miope y apoyará en el brocatel de los sillares la enmarañada melena de piferaro...
Fría del todo, se hace pétrea y durísima, y se cortan de ella losas con que están empedradas las calles de Nápoles y de todos los pueblos de la redonda, y grandes sillares para todo género de construcciones.
Pues del mismo modo te irán diciendo poco a poco cuántos años tienen, y qué caudal, y por qué se casaron, y una multitud de cosas más, ciertas unas e inventadas otras, pero capaces todas de hacer enrojecerse de vergüenza a los sillares de un cuartel.
Aspiraba nada menos que a resucitar a los ojos de sus compatriotas nuestro pasado –es decir, el presente de sus bisabuelos–, y conocedor del engaño de cuantos lo intentaban a pura fantasía, buscaba y rebuscaba en todo género de viejas memorias para levantar sobre inconmovibles sillares el edificio de su erudita ciencia histórica.
Azulejos moriscos esmaltados de colores, trozos de columnas de mármol y de jaspe, pedazos de ladrillos de cien clases diversas, grandes sillares cubiertos de verdín y de musgo, astillas de madera ya casi hechas polvo, restos de antiguos artesonados, jirones de tela, tiras de cuero, y otros cien y cien objetos sin forma ni nombre, eran los que aparecían a primera vista a la superficie, llamando asimismo la atención y deslumbrando los ojos una mirada de chispas de luz derramadas sobre la verdura como un puñado de diamantes arrojados a granel, y que, examinados de cerca, no eran otra cosa que pequeños fragmentos de vidrio, de pucheros, platos y vasijas, que, reflejando los rayos del sol, fingían todo un cielo de estrellas microscópicas, y deslumbrantes.
Fábrica de figura curva, cuya concavidad suele estar en su parte interior. ARCO ADINTELADO El que está en direccion horizontal, y se compone de varios sillares labrados en forma de cuña.
Otro frente lo constituía un paredón negruzco, lleno de grietas y hendiduras, en donde algunos reptiles asomaban su cabeza de ojos pequeños y brillantes por entre las hojas de musgo: un paredón altísimo formado de gruesos sillares, sembrado de huecos de puertas y balcones tapiados con piedra y argamasa, y a uno de cuyos extremos se unía, formando ángulo con él, una tapia de ladrillos, desconchada y llena de mechinales, manchada a trechos de tintas rojas, verdes o amarillentas, y coronada de un bardal de heno seco, entre el cual corrían algunos tallos de enredaderas.
Cuando llegó al magnífico palacio de Príamo, provisto de bruñidos pórticos (en él había cincuenta cámaras de pulimentada piedra seguidas, donde dormían los hijos de Príamo con sus legítimas esposas; y enfrente, dentro del mismo patio, otras doce, construidas igualmente con sillares, continuas y techadas, donde se acostaban los yernos de Príamo y sus castas mujeres), le salió al encuentro su alma madre, que iba en busca de Laódice, la más hermosa de las princesas; y asiéndole de la mano, le dijo: —¡Hijo!