silencioso


También se encuentra en: Sinónimos.

silencioso, a

1. adj. Que guarda silencio le impresionó mucho ver a aquella multitud silenciosa. silente
2. Se aplica al lugar que es tranquilo y apartado habitación silenciosa. pacífico
3. Que no hace ruido es un coche muy silencioso. ruidoso

silencioso, -sa

 
adj. Que calla.
Que no hace ruido.
Díc. del lugar o tiempo en que hay o se guarda silencio.

silencioso, -sa

(silen'θjoso, -sa)
abreviación
1. persona que no acostumbra a hablar o producir ruido un joven silencioso y solitario
2. aparato, motor ruidoso que no produce ruido Tu nuevo automóvil es muy silencioso.
3. lugar que se mantiene sin ruido una silenciosa casa de campo
Sinónimos

silencioso

, silenciosa
adjetivo
callado, reservado, taciturno, mudo, sigiloso.
Se trata de una persona habitualmente silenciosa.
«Silencioso es el que habla poco y con moderación. Taciturno es el que habla poco y con repugnancia. Aquél puede serlo contra su genio, por prudencia, por interés, por obligación; éste lo es siempre por carácter, por hipocondría o por natural inclinación al silencio.»
José López de la Huerta
Traducciones

silencioso

ruhig, leise, still

silencioso

mlčící, tichý

silencioso

stille

silencioso

hiljainen

silencioso

silencieux

silencioso

tih

silencioso

寡黙な, 沈黙した, 静かな

silencioso

조용한

silencioso

stil

silencioso

stille, taus

silencioso

cichy, milczący

silencioso

calado, calmo, silencioso

silencioso

tyst

silencioso

เงียบ

silencioso

sessiz

silencioso

im lặng, yên lặng

silencioso

安静的, 沉默的

silencioso

ADJ [persona] → silent, quiet; [máquina] → silent, noiseless

silencioso-a

a. silent.
Ejemplos ?
Luz excesiva, sombras amarillentas, calor silencioso de horno sobre la carne, que hace sudar al malacara inmóvil ante el bananal prohibido.
Se encogió de hombros el señor Curro y dirigiéndose hacia el otro extremo del taller, detúvose delante de Joseíto el Clavicordio, el más íntimo de los camaradas de Cayetano, que armado de martillo y formón trabajaba silencioso y con la frente fruncida.
Entretanto el calor crecía. En el paisaje silencioso y encegueciente de sol, el aire vibraba a todos lados, dañando la vista. La tierra removida exhalaba vaho de horno, que los peones soportaban sobre la cabeza, envuelta hasta las orejas en el flotante pañuelo, con el mutismo de sus trabajos de chacra.
Aquí y allá grandes espejos de peluquería enmarcados con papel dorado se devolvían de uno a otro el silencioso paseo de las máscaras, es decir, ya no se lo devolvían, pues todos se habían sentado ahora alineados, inmóviles, a ambos lados de la vieja iglesia, sepultados hasta los hombros en las viejas sillas del coro.
Paco Cárdenas, grave y cejijunto, fumaba silencioso, recostado contra la pared, próximo a los que tallaban, y cerca de él le observaba con disimulo el tabernero, que no confiaba mucho en lo que de modo tan decidido hubo de decirle aquél en la noche anterior, al oírle lamentarse de la ausencia del Gallareta, que le dijo: -Pos si usté quiere y me da lo mismo que al otro, yo le prometo a usté que no va a haber quien diga ni pío tan siquiera tan y mientras esté yo arrimao a la mesa del tapete.
espués de escuchar Currito el Carabina todo cuanto hubo de decirle la hembra que sin permiso de la Católica, Apostólica, Romana, cuidábase de zurcirle lo roto, de coserle lo descocido, de espumarle el puchero y de muchísimas cosas más que por discreción callamos, quedóse nuestro hombre silencioso durante algunos instantes, no sin redoblar nerviosa y acompasadamente sobre el suelo con el tacón de uno de sus brodequines y no sin poner cara de malísimos propósitos, y exclamó después con acento sordo y amenazador: -¡Por vía e Dios con el compadre!
He aquí el relato de cómo todo estaba en suspenso, todo tranquilo, todo inmóvil, todo apacible, todo silencioso, todo vacío, en el cielo, en la tierra.
Y querían oír también el de Ivede-Avede, pero tuvieron que contentarse con el de Klumpe-Dumpe. El abeto seguía silencioso y pensativo; nunca las aves del bosque habían contado una cosa igual.
El reloj de Bornholm, heredado de sus padres, estaba en un rincón, pero las pesas de plomo no subían ni bajaban, ni el péndulo se movía; el cuclillo, que antaño salía a anunciar las horas, llevaba ya varios años encerrado, silencioso, en su casita.
Cuando miró que la gentil había desaparecido en el interior de la casa, se introdujo silencioso y buscó un lugar para esconderse.
Al concluir, quiero citar a uno de nuestros mejores poetas, Wally Mongale Serote, que ha escrito estas bellas palabras en su obra Ofay-Watcher Looks Back: "Quiero ver lo sucedido; Luego, Silencioso como las raíces al romper la tierra Miro lo sucedido Distingo si sobre las casas hay humo o polvo Quiero ver lo sucedido Luego, Silencioso como las plantas que muestran su verdor Quiero ver lo sucedido, Cuando las casas me hacen preguntar: ¿vive alguien aquí?
La señora, al tiempo de hablar, despojábase de la mantilla, y la doblaba cuidadosamente para clavar luego en ella los alfilerones: Viéndome silencioso juzgó que debía despedirse: —Hasta luego, Señor Marqués: Si desea alguna cosa no tiene más que llamar.