silbo


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silbo

1. s. m. Sonido agudo que hace el aire.
2. Sonido agudo que resulta de hacer pasar con fuerza el aire por la boca con los labios fruncidos o con los dedos colocados en ella. silbido
3. Sonido de igual clase que se obtiene al soplar con fuerza un cuerpo hueco. silbido
4. Silbido agudo y penetrante de algunos animales, como el de la serpiente. silbido
5. Silbato, instrumento que produce un silbido al soplar por él. pito

silbo

 
m. Silbido.
Sinónimos

silbo

sustantivo masculino
Traducciones
Ejemplos ?
Quisieron mis hados, o por mejor decir mis pecados, que una noche que estaba durmiendo, la llave se me puso en la boca, que abierta debía tener, de tal manera y postura, que el aire y resoplo que yo durmiendo echaba salía por lo hueco de la llave, que de canuto era, y silbaba, según mi desastre quiso, muy recio, de tal manera que el sobresaltado de mi amo lo oyó y creyó sin duda ser el silbo de la culebra; y cierto lo debía parecer.
Durante algunos minutos avanzó por una senda casi invisible a los ojos de los menos expertos, y al llegar a un enorme hacinamiento de rocas, llevose los dedos a los labios y dejó escapar un silbo agudo que resonó como modulado por un mirlo en los zarzales.
Entonces, un chispazo de mi voluntad ardió en mí. No razoné: murmuré, con silbo serpentino al pie del árbol del Mal: -Si la señora gusta del collar..., hay mil maneras...
Oía, según iba cayendo la noche, el chirrido de las chicharras, el estridente himno de las cornetas, el silbo de los pitos, el rasgueo de los guitarros, y pensaba, enorgullecida, que todo aquel alborozo era por un Niño, por un Niño como el que ella iba a traer al mundo.
De un leve rasguño tiene el joven su rostro herido; del contrario el pecho roto lanza ya de sangre un río, y perdiendo va terreno, vacilante, cuando un silbo da, y vienen, espada en mano, los otros dos a su auxilio.
De este, pues, formidable de la tierra Bostezo, el melancólico vacío A Polifemo, horror de aquella sierra, Bárbara choza es, albergue umbrío Y redil espacioso donde encierra Cuanto las cumbres ásperas cabrío, De los montes esconde: copia bella Que un silbo junta y un peñasco sella.
VII Joven después el nido ilustró mío, redil ya numeroso del ganado que el silbo oyó de su glorioso tío, pastor de pueblos bienaventurado; con labio alterno aun hoy el sacro río besa el nombre en sus árboles grabado.
El gran Ayante deseaba constantemente arrojar su lanza a Héctor, armado de bronce; pero el héroe, que era muy experto en la guerra, cubriendo sus anchos hombros con un escudo de pieles de toro, estaba atento al silbo de las flechas y al ruido de los dardos.
Ya el formidable estruendo del atambor en uno y otro bando y el son de las trompetas clamoroso, y el relinchar del alazán fogoso, que erguida la cerviz y el ojo ardiendo en bélico furor, salta impaciente do más se encruelece la pelea, y el silbo de las balas, que rasgando el aire, llevan por doquier la muerte, y el choque asaz horrendo de selvas densas de ferradas picas, y el brillo y estridor de los aceros que al sol reflectan sanguinosos visos, y espadas, lanzas, miembros esparcidos o en torrentes de sangre arrebatados, y el violento tropel de los guerreros que más feroces mientras más heridos, dando y volviendo el golpe redoblado, mueren, mas no se rinden...
Al increparle el representante de la ley por la horrenda profanación, en vez de disculparse, de atribuir el hecho a momentáneo extravío o frenesí matador de la razón y la conciencia, alzó la frente, hizo una mueca de reto y desdén, tomó la palabra con voz entera, estridente como un silbo...
Este, presa de un vértigo y con ese arrojo sin limites que presta la desesperación en sus momentos supremos, arroja lejos de si el tresdoblado escudo, inútil para aquel combate, y desnuda por segunda vez su puñal. XVIII La gigantesca serpiente comienza a replegarse sobre si misma, lanzando un silbo áspero y agudo.
Como mera fórmula, pero también para mayor tranquilidad de conciencia, habló del asunto con Silvestre, que en su entusiasmo, comenzó a imitar el silbo y el estampido de las bombas de estruendo y a canturrear su estrofa preferida de la Marsellesa.