Ejemplos ?
La mañana luctuosa en que fue preciso entregar las armas, como acertase a pasar don Juan Boina, que volvía de misa, y fuese visto por un grupo de milicianos, hubo dos o tres silbidos, se cantó el trágala, y el corneta de la compañía se destacó a pintarle con tiza un borrico en la espalda del raglán que ya gastaba entonces.
Gritánbanlo, lo azuzaban en vano con las mantas y pañuelos los muchachos prendidos sobre las horquetas del corral, y era de oír la disonante batahola de silbidos, palmadas y voces tiples y roncas que se desprendía de aquella singular orquesta.
y al unísono gritan los silbatos y por los aires, en vuelo inquietante de bocinas, surcan exclamaciones de alegría, murmurios estruendosos que se pierden entre la algarabía de claxonazos, silbatos, silbidos y matracas: —¡Feliz año nuevo!
Después de tanta exhibición que mantenía en suspenso al país, fueron seleccionados por fin los ganadores y entre la alegría del público, silbidos y aplausos a rabiar, (Close up a los triunfadores sudorosos y despeinados, agitados, alegrados, afamados, admirados, envidiados...) les fue entregada la cantidad de sus sueños.
Abrazándose rostro con rostro, alargaron sus brazos fueron a extenderse boca abajo los dos, sobre el horno semisubterráneo, después murieron los dos. En seguida todos los Xibalbá se regocijaron, por sus silbidos, por sus ruidos.
Rodearon a la ciudad; vociferaban, adornados con flechas, con escudos; golpeaban sus escudos, silbaban, aullaban. Vociferaron exclamaciones, silbidos, cuando llegaron al pie de la ciudad.
Qué bueno es decirlo, perdió su mayoría legislativa a pocos meses de iniciado el Gobierno, porque también, así como cinco corridas cambiarias, podemos también agregarle el conflicto político más largo y prolongado desde que se tenga memoria por lo menos, desde el advenimiento de la democracia. No importa, no, no, sin silbidos, que si nos hubieran hecho caso, estarían mejor.
Al atravesar los parajes públicos el cacique ha sido saludado por el pueblo y los estudiantes con silbidos y mueras, que no pudo reprimir ni castigar porque le falta fuerza y le sobra miedo frente a la revolución que se precipita.
El viento aullaba y se arremolinaba frenéticamente, los cristales de las ventanas temblaban y tintineaban, silbidos y lamentos desesperados cruzaban el aire como si algo se desgarrase en lo alto y volara con furioso llanto sobre las casas estremecidas.
No estaban los sedicientes músicos muy diestros en materia de aires señoriles, pero eran muy amables y pacientes los obsequiosos petimetres; y a fuerza de piafes y silbidos, lograron enseñar al violinista el wals de las patatas .
¡con cuánto placer, amada mía, Sobre el modesto techo que nos cubre Caer oímos la tranquila lluvia, Y escuchamos del viento los silbidos, Y del distante Océano los bramidos!
Los ratos que pasaba escuchando todos los incidentes de la casa que podían llegar a mis oídos; el sonido de las campanillas, el abrir y cerrar de las puertas, el murmullo de voces, los pasos en la escalera; las risas, los silbidos, la gente cantando fuera, y todo me parecía horriblemente triste en medio de mi soledad y mi desgracia.