silbido


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silbido

1. s. m. Sonido producido al silbar. silbo
2. Voz aguda y penetrante de algunos animales. silbo
3. TELECOMUNICACIONES Oscilación continua de frecuencia acústica, en un circuito telefónico.
4. silbido de oídos Sonido o ruido que se percibe en el interior de los oídos por diversas causas.

silbido

 
m. Sonido agudo que hace el aire.
Sonido agudo que resulta de hacer pasar con fuerza el aire por la boca con los labios fruncidos o con los dedos colocados en ella convenientemente.
Sonido de igual clase que se hace soplando con fuerza en un cuerpo hueco.
Voz aguda y penetrante de algunos animales, como la de la serpiente.
silbido de oídos El que se percibe en los oídos por causa de una indisposición.

silbido

(sil'βiðo)
sustantivo masculino
1. sonido agudo y continuado producido con la boca fruncida y dejando escapar el aire Me saludó con un alegre silbido.
2. sonido agudo y prolongado que produce el viento En el bosque se oían silbidos atemorizantes.
3. sonido agudo producido al soplar o accionar un silbato el silbido de una locomotora
Sinónimos

silbido

sustantivo masculino
Traducciones

silbido

sifflet

silbido

apito

silbido

Píšťalka

silbido

fløjte

silbido

휘파람

silbido

SM silbo SM
1. [de persona] (con los labios) → whistle, whistling; (al respirar) → wheezing
2. (= zumbido) → hum
silbido de oídosringing in the ears
3. (= abucheo) → hissing

silbido

m. whistle, the sound of a.

silbido

m (en el pecho) wheeze; tener silbidos to have wheezing, to wheeze
Ejemplos ?
Adelantó algunos pasos, y dando una mirada de investigación en torno, embozose en un plaid escocés que llevaba al hombro, recostose en el tronco de un árbol, envió al aire un largo silbido, y quedose al parecer en espera.
Semejantes, mis noches se seguían, y me dejaba andar a esa pereza general, pensando o no pensando, mientras vagamente oía el silbido ronco de la pava, la sedosidad de algún bordoneo o el murmullo vago de voces pensativas que me arrullaban como un arrorró.
Una aclamación inmensa ahogó el silbido del pito, y el pesado equipaje se deslizó majestuoso entre dos muros compactos de los que nos saludaban con gozo y envidia.
Rumor de poca importancia en la escena lamentable, mas de tan mágico efecto, y de un influjo tan grande en la vieja que asomaba el rostro y luz a la calle, que, cual si oyera el silbido de venenosa ceraste, o crujir las negras alas del precipitado arcángel, grita en espantoso aullido, «¡Virgen de los Reyes, valme!» Suelta el candil, que en las piedras se apaga y aceite esparce, y cerrando la ventana de un golpe, que la deshace, bajo su mísero lecho corre a tientas a ocultarse, tan acongojada y yerta, que apenas sus pulsos laten.
Horror pálido cubre los semblantes, en trasudor bañados, del atónito vulgo silencioso; das a las tiernas damas mil cuidados y envidia a sus amantes; todo el concurso atiende pavoroso el fin de este dudoso trance. La fiera que llamó el silbido a ti corre veloz, ardiendo en ira, y amenazando mira el rojo velo al viento suspendido.
Algo estridente, como si acabara de rasgarse la vieja decoración del fondo; un silbido rabioso, feroz, desesperado, que pareció hacer oscilar las luces de la sala.
El sargento no conseguía abrirse paso, porque los contrabandistas retrocedían con lentitud desesperante, y ya llevaban tres cuartos de hora de lucha cuando un silbido penetrante dominó el fragor de la pelea.
- dijo Alicia, en tono muy cariñoso, e intentó sin éxito dedicarle un silbido, pero estaba también terriblemente asustada, porque pensaba que el cachorro podía estar hambriento, y, en este caso, lo más probable era que la devorara de un solo bocado, a pesar de todos sus mimos.
(Sale) (Entran los marineros) CONTRAMAESTRE: Atención, mís hombres, ánimo, ¡ánimo mis hombres! rápido, rápido: izad la vela mayor, extendedla al silbido del capitán: hacia donde nos lleve el viento, si hay sitio suficiente.
Y esto niega que el litoral niegue del amenazador Adriático, o las islas Cíclades y Rodas la noble, y la hórrida tracia Propóntide, o el bravo póntico Golfo, donde ésta, después goleta, antes fue peinada espesura, pues en la citoria cima con su habladora melena a menudo su silbido emitió.
La calle estaba solitaria; la luz de los reverberos refractaba, pálida y triste, en los charcos formados por la lluvia en el desigual empedrado; brilló en el extremo de la calle el farol del sereno, y su silbato dejó oír un a modo de silbido estridente y lastimero, y la campana de la vieja iglesia parroquial dejó oír su ronco tañido.
Esta razón es la más probable; y no porque nosotros fuéramos tan bravos que osáramos prender a la justicia: es que sobre ésta y sobre nosotros mismos, medio aclimatados ya a aquella temperatura, estaba el verdadero señor del territorio haciendo siempre de las suyas; el que intervenía en todos nuestros juegos como socio industrial; el que pagaba si perdía, con el crédito que nadie le prestaba, pero que, por de pronto, ganaba cuanto jugábamos; el que con sólo un silbido hacía surgir detrás de cada montón de escombros media docena le los suyos, dispuestos a emprenderla con el mismo Goliat; el que era tan indispensable al Muelle de las Naos como las ranas a los pantanos, como a las ruinas las lagartijas; EL RAQUERO, en fin.