Ejemplos ?
Ya ves que todos nuestros hombres se han marchado, pero mi madre sigue en casa. Más tarde empinará el codo y echará su siestecita; entonces haré algo por ti -.
Cuando la vieja, tras unos copiosos tragos, se entregó a la consabida siestecita, la hija llamó al reno y le dijo: - Podría divertirme aún unas cuantas veces cosquilleándote el cuello con la punta de mi afilado cuchillo; ¡estás entonces tan gracioso!
—dice, por fin, el patrón, dirigiéndose al pasajero de la toldilla y señalando un árbol gigante— Bajo ese palo puede usted almorzar cómodo y echar su buena siestecita».
Y el respetable expendedor de carne dio media vuelta y se metió en la trastienda murmurando: -Vaya una siestecita la de hoy..., y ese borricote es mu capaz de tomar el vapor, si no consiento, y de dirse a Chile u a el Perú u al Congo o a la puñalá que me peguen.