siesta


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siesta

(Del lat. hora sexta.)
1. s. f. Tiempo destinado para dormir o descansar después de la comida del mediodía siempre que puede duerme la siesta.
2. Tiempo después del mediodía en que aprieta más el calor. resistidero
3. Sueño o cabezada que se echa después de comer.
4. RELIGIÓN Canto o música que se interpreta en las iglesias por la tarde.
5. siesta del carnero coloquial La dormida antes de la comida del mediodía.

siesta

 
f. Tiempo destinado para dormir o descansar después de comer.
Sueño que se echa después de comer.

siesta

('sjesta)
sustantivo femenino
1. descanso corto después de la comida del mediodía Se acostó a dormir la siesta.
2. momento del día que sigue a la comida del mediodía Aprovechó la siesta para ir al centro comercial.
3. tiempo que sigue al medio día cuando es más intenso el calor En las zonas tropicales la siesta es muy pesada.
Sinónimos

siesta

sustantivo femenino
Traducciones

siesta

nap, kip, siesta

siesta

sieste, somme

siesta

šlofík

siesta

lur

siesta

nokoset

siesta

drijemež

siesta

うたたね

siesta

낮잠

siesta

dutje

siesta

lur

siesta

drzemka

siesta

sesta, soneca

siesta

tupplur

siesta

การงีบหลับ

siesta

kestirme

siesta

giấc ngủ ngắn

siesta

小睡

siesta

SF
1. (= sueñecito) → siesta, nap
la hora de la siestasiesta time (after lunch)
dormir la o echarse una siestato have an afternoon nap
2. (= hora del día) → afternoon

siesta

f. nap; break of activities at midday.

siesta

f afternoon nap, nap; tomar or dormir una — to take a nap, to nap
Ejemplos ?
BERGANZA.—«Digo, pues, que una siesta de las del verano pasado, estando cerradas las ventanas y yo cogiendo el aire debajo de la cama del uno dellos, el poeta se comenzó a quejar lastimosamente de su fortuna, y, preguntándole el matemático de qué se quejaba, respondió que de su corta suerte.
Lo más peligroso era un sentimentalismo voluptuoso que se apoderaba de él a la hora de la siesta, y al oscurecer, al recorrer los bosques de castaños, las alamedas sembradas de ruiseñores o las playas quejumbrosas.
Concluyó por fin el banquete con vino blanco y bizcochos, y mientras el fraile y mis tíos se fueron a dormir la siesta y mis primas a vestirse para ir a vísperas, yo me largué al campo a tomar el aire, que buena falta me hacía.
Entre los naipes, los bolos y el pleito que corría ya de su cuenta, no le quedaba tiempo libre en todo el año más que para almorzar la cazuela de leche, tomar las once con medio de blanco, comer despacio el ollón de berzas, patatas y tocino, en compañía de su ama de llaves, echar la siesta, en verano bajo un nogal y en invierno en la pajera, cenar al anochecer otro ollón como el del mediodía, dormir diez horas, y, por último, pasar una escoba o un puñado de yerbas sobre el lomo de su ganado antes que lo llevaran por la mañana al pasto, y segar el retoño para el caballo que estaba a su cargo.
Y el que tenía qué, se puso a comer, y el que había comido ya, se tendió a dormir la siesta o a chupar el clásico cigarro delante de una taza de café.
32 Te amaré, mi dulce Ipsitila, mis delicias, mis encantos: manda que a ti venga yo a la siesta, y, si lo mandaras, aquello ayuda: que ninguno atranque del umbral la tablilla o que a ti no te agrade fuera salir, sino en casa te quedes y prepares para nos nueve continuas copulaciones.
¡Inercia letal del puerto a mediodía! En el Iciar — un vaporcito que hace el cabotaje desde San Sebastián — se ha suspendido la labor de carga durante la siesta.
Será bello, en puro día De fragante primavera, Su fantástica armonía Escuchar en un jardín, Y que en la ruidosa fiesta Levante robusto canto, Y que te vele tu siesta Después de largo festín.
La madre de Farjalla se dedicó durante bastante tiempo a la trata de ébano vivo. Un elefante enfurecido, durante una siesta, la mató a colmilladas.
Ordenó la suerte que un día, yendo yo a caza por el término de su lugar, quise visitarla, y era la hora de siesta cuando llegué a su alcázar: que así se puede llamar su gran casa; dejé el caballo a un criado mío; subí sin topar a nadie hasta el mismo aposento donde ella estaba durmiendo la siesta sobre un estrado negro.
Uno de los que citamos, sólo a vía de ejemplo, fue destruir el concepto de siesta colonial, mostrando que durante el período hispánico fueron frecuentes los quebrantos de la autoridad de mayor o menor volumen que corroboró con una imponente lista.
En toda esa mañana no hizo nada. Almorzó y subió a dormir la siesta. Los peones volvieron a las dos a la carpición, no obstante la hora de fuego, pues los yuyos no dejaban el algodonal.