Ejemplos ?
-Si acaso nuestra reverenda señora madrecita COATLICUE vive aún y ustedes saben dónde, díganoslo, pues traemos regalos para ella.
Aquellos siete milagros (y si acaso la ambición de los tiempos venideros levantare otros más admirables) se verán algún día arrasados por tierra.
Carvajal: - Algunos se retiraron, pero todavía no sabemos adónde y si acaso se han entregado a Mendoza o si acaso huyeron no más.
¡Qué nadie se avergüence de su voz sin lastres! Y si acaso con sus risas, rían. ¡Destruyan la cadena de su faz de piedra, sean sonrisa!
Jóvenes Como viuda la vid que en el desnudo campo nace nunca ella se eleva, nunca benigna uva cría, 50 sino su tierno cuerpo doblegando a su inclinado peso ya, ya toca con la raíz lo más alto de su flagelo; a ella no hay un agricultor, no hay que la honre un novillo: mas si acaso la misma ha sido a un marido olmo uncida, muchos agricultores a ella, muchos novillos la honraron: 55 así la virgen, mientras intacta sigue estando, mientras, descuidada envejece.
No vayan a venir. Si acaso pasara esto, yo ladraré para ponerte sobre aviso y tú, de inmediato te echas a correr, y cómo todos los demás perros están amarrados, ya sabes lo que haremos.
Tal es la aportación de primer grado de la Semiótica a la educación, pues la ciencia de los signos, o de los lenguajes, no se circunscribe a meras taxonomías y palabras raras, domingueras, si acaso quien esto escribe hubiera tenido el talento de inventarlas (como suelen ciertos críticos honrarme con tal calumnia)...
Cierto es que la Junta de Representantes tan puntual y nítida en su manifestación del 8 de julio de 1826 salió después aprobando el código político unitario, pero, ¿procedía aquélla entonces, por si acaso, en consonancia con la voluntad popular?
(113) Mas doña Luz á solas Llorando sin consuelo Por su galán oculto Se aflige sin cesar, Y prematura muerte De hinojos pide al cielo Si acaso pudo ingrato Su corazon cambiar.
Bebe, y levanta esos ojos A la luz de la bujía, Volvamos a nuestra orgía, Y... echemos estos cerrojos Por si acaso. Y esto hablando Don Juan, cerró bien las puertas, Llenó su vaso, y...
A veces, reteniendo en su garganta el conturbado aliento, agitado su pecho se levanta cual mar que turba desigual el viento; y a veces tenuamente respirando, toda la fiebre ahogando que le agita, en sueño dulce, misterioso y blando tranquilamente al parecer dormita: todo en ella, por fin, está mostrando que grave asunto con afán medita, y que si acaso la razón la asiste, prestarla fe su corazón resiste.
--- Lector, si acaso has leído en mis viejas poesías las que he puesto yo en olvido orientales fantasías, y si aún te acuerdas de aquellas historias peninsulares, que son en verdad tan bellas como pobres mis cantares; de aquel palacio en Granada con jardines y con flores, do hay una fuente dorada con más de cien surtidores; si aún te acuerdas de aquel moro cuyo parque y señorío coge, de encantos tesoro, toda la orilla de un río; donde la altiva palmera y el encendido granado junto a la frondosa higuera cubren el valle y collado: donde el robusto nogal, donde el nópalo amarillo, donde el sombrío moral crecen al pie de un castillo: y hay olmos en su alameda que hasta el cielo se levantan, y en redes de plata y seda pájaros presos que cantan.