sevillano

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sevillano, a

1. adj./ s. De Sevilla, ciudad y provincia andaluzas.
2. s. Persona natural de esta ciudad o provincia.

sevillano -na

 
adj.-s. De Sevilla.
f. lit. escuela sevillana Escuela poética del s. XVI. De gran exuberancia formal y brillantez de lenguaje. Su principal figura es Fernando de Herrera.
f. pl. mús. Aire musical sevillano, bailable y con el cual se cantan seguidillas.
Sinónimos

sevillano

, sevillana
adjetivo y sustantivo
Traducciones

sevillano

/a ADJ & SM/FSevillian
Ejemplos ?
¡Cuántas apacibles tardes, en la grata compañía de chistosos sevillanos y de sevillanas lindas, recorrí aquellos verjeles, en cuya entrada se miran gigantes de arrayán hechos con actitudes distintas!
Sus padres fueron ilustres; pero tan pobres que á no haberle acogido varios Caballeros Sevillanos, que descubriéron su talento en su mas tierna edad, tal vez se hubiera malogrado.
Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos.
Noticias particulares aseguran que el general Mola ha entrado en Madrid, de donde había desaparecido el Gobierno. ¡Sevillanos honrados!
En vano todos los poetas sevillanos se arremolinaron pi- diendo gracia para su camarada, llevando la voz el noble y famosísimo dramático don Juan de la Cueva, quien presentó al Asistente, por ia de memorial, este soneto, menos bueno que bien intencionado: No des al febeo Alvarez la muerte i oh gran don Bernardino!
En estos, las casas, de construcción colonial y de paredes espesas, con sus seculares adornos sevillanos, discretas y cerradas como conventos; las calles angostas, silenciosas, donde los escasos transeúntes se sienten vigilados, espiados y sondeados por ojos escudriñadores en acecho detrás de las celosías; las iglesias numerosas, cuya vitalidad interior afirma a cada momento el bullicio de las campanas; la frecuente aparición de algún monje o monja; la abundancia de clérigos, todo da la impresión de que allí domina, impera, el espíritu sacerdotal.
Ni Montoya, ni otros sujetos de cuantía, hicieron rastro en su voluntad. De los señoríos sevillanos, no vale decir. Antes se diera ella a los gozques que a hombre ajeno a la pura casta faraónica.
¡Sevillanos!: El Ejercito español, fiel depositario de las virtudes de la raza, ha triunfado rotundamente.´Mas la victoria no ha de detener la labor depuradora que el pais necesita, y por ello el general Queipo de Llano dicta lo siguiente: Primero.
Declarado el estado de guerra en el territorio de esta División quedan en suspenso los permisos de verano concedidos a los señores jefes y oficiales, suboficiales y tropa, los que se incorporarán a sus destinos en el plazo más breve y por el medio de locomoción más rápido, exigiéndose responsabilidad a los que no lo efectúen. ¡Sevillanos!
Huimos la observancia que forzaba a tratar tantas cosas diferentes en término de un día que se daba. Ya fueron a estas leyes obedientes los sevillanos cómicos, Guevara, Gutierre de Cetina, Cozar, Fuentes.
Durante su estancia en la Corte, Lugo denuncia ante los Reyes la entrada esclavista que varios armadores sevillanos habían realizado en Anaga, bando de paces, y que ponía en riesgo la estrategia conquistadora que planeaba.
El emir envió en primer lugar al caíd y visir Ahmad ibn Muhammad ibn Hudayr, que había sido nombrado por Badr gobernador militar de Écija, al frente de un destacamento de tropas especiales (hasam), para tratar de atraerse a los sevillanos sin iniciar las hostilidades.