sermón

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sermón

(Del lat. sermo, -onis.)
1. s. m. RELIGIÓN Discurso de carácter moralizador o religioso que suele predicar el sacerdote ante sus fieles.
2. Reprimenda o serie de consejos o advertencias inoportunos no me eches sermones, que ya soy mayorcita. amonestación
3. sermón de tabla RELIGIÓN Aquel que tiene que pronunciar el canónigo magistral.

sermón

 
m. catol. Discurso pronunciado en público por un sacerdote, para edificación de los asistentes.
fig.Amonestación o reprensión.

sermón

(seɾ'mon)
sustantivo masculino
1. religión discurso moral o religioso pronunciado por un sacerdote El párroco preparaba su sermón para la misa.
2. conjunto largo y pesado de enseñanzas usadas para reprender moralmente a una persona Mi madre anda siempre con sermones.
Sinónimos

sermón

sustantivo masculino
amonestación, reprensión, reprimenda, regaño, admonición, filípica*, reconvención, invectiva.
Sermón se utiliza cuando consiste en una charla larga, insistente y pesada, con la que se trata de aconsejar o corregir a una persona. Reprensión, reprimenda y regaño cuando se reprueba, de manera áspera, el comportamiento o actitud de una persona.
Traducciones

sermón

sermon, lecture

sermón

kázání

sermón

prædiken

sermón

Predigt

sermón

saarna

sermón

sermon

sermón

propovijed

sermón

説教

sermón

설교

sermón

preek

sermón

preken

sermón

kazanie

sermón

sermão

sermón

predikan

sermón

การเทศนา การให้โอวาท

sermón

vaaz

sermón

bài thuyết giáo

sermón

布道

sermón

проповед

sermón

הדרשה

sermón

SM
1. (Rel) → sermon
el Sermón de la Montañathe Sermon on the Mount
2. (= regañina) → lecture
vaya sermón que nos soltó tu padrewhat a lecture your dad gave us!
Ejemplos ?
Y no sólo se empeñó en considerarlo, sino que se esforzó por demostrar su error y por difundirle y divulgarle con la misma maravillosa elocuencia que había empleado antes en sus piadosos sermones y homilías.
El gran movimiento de la reforma no fue una simple rebelión en contra de los abusos de la Iglesia católica, encerraba también un ideal. Los primeros escritos y los primeros sermones imbuidos de ideas de fraternidad económica y social.
Tratamos de averiguar la causa, y después de mil ruegos, hasta del señor Obispo que le quería mucho, pudimos arrancarle estas palabras: -«Señores, tenemos comediantes en la ciudad»; palabras que hicieron en la tertulia una impresión desagradabilísima, porque faltaban diez y siete días para la cuaresma, y el pueblo, con la guerra y con las ideas locas que se iban apoderando de la gente, más que comedias necesitaba sermones.
La Buena Gloria, cuyo origen se ignora, pero que es antiquísimo según el autor del sainete, y mucho más según uno de sus personajes, que dice, al echar el dinero sobre la capa, ::Esta es una cirimonia ::que nuestros tatarabuelos ::nos dejaron prevenío ::se observara con rispeto; la Buena Gloria, repito, continuó después en toda su escandalosa solemnidad, a despecho de sermones, de anatemas y del entremés citado; atravesó impávida épocas de tirantez e intolerancia, y sin que nada haya podido contra ella, logró aclimatarse en la moderna atmósfera de fósforo y vapor, y aquí existen todavía en uso sus inconcebibles prácticas 10 .
Mientras que yo estoy trabajando como un negro, usted se divierte de lo lindo. ¡Ah!, ¡nada de sermones! Eso nunca hace daño le replicó él.
-Vengo -prosiguió el cura- a evitar que su señoría dé motivo de escándalo, y cumpla delante de testigos con las, prácticas de todo fiel cristiano. -Déjeme, padre cura, de sermones y vamos al grano.
Mucho quiero a ese pobre hijo que se va a ir por ese mundo; pero antes que verle mañana sin religión, olvidado de su familia y de su tierra (Dios me perdone si en ello ofendo), quisiera la noticia de que se había muerto. -Vaya, Nisca, que hoy te da el naipe para sermones de ánimas...
¡Cóncholes, cuánto aprendemos! Verán qué sermones echo los días señalados... Como quiera que no sea el objeto principal de este artículo retratar al hijo mayor del tío Jeromo, hago caso omiso de todo el diálogo promovido por su despecho contra el mayorazgo, y vamos a seguir con nuestro asunto comenzado, asistiendo a la cena de esta honrada familia en la noche de Navidad.
133.- Los autores de lecciones pastorales, prédicas o sermones, sea cualquiera la forma en que se las diere al pueblo, si fueren encaminadas a desprestigiar a la autoridad, presentándola como contraria a los dogmas, o a la disciplina, o a los intereses religiosos de alguna iglesia o culto, aceptado o tolerado en la República, serán reprimidos con seis meses a dos años de prisión.
Las comparaciones de novio, de esposo, de amante celestial y de matrimonio eterno que se repiten en los sermones suscitaban en el fondo de su alma dulzuras inesperadas.
Tiempos desiertos para todos los predicadores; tiempos sordos, que no quieren oír sermones de ningún género: los únicos medios de manejarlos son el palo, el oro, y la risa: agentes invencibles que se abren paso por dondequiera, y para los cuales no hay desiertos, porque a la elocuencia del palo, nadie es insensible; nadie es ciego a la luz del oro, ni sordo al susurro formidable de la risa.
Dentro de su cerebro surgían escenas que no eran del todo inventadas, pues procedían de sermones escuchados a retazos, de ideas recogidas aquí y allí, de alguna conversación suelta, de algún «Nacimiento» exhibido en el locutorio de las monjitas para regocijo de los pilletes del barrio.