Ejemplos ?
Dos días más tarde cuando colocaron su cuerpo en el ataúd, sus rasgos habían vuelto a ser serenos y dulces como lo fueron durante toda su vida.
Siempre, ¡oh Angel!, la memoria de aquellos serenos días embellecerá las mías recordando tu jardín, más bello con el silencio de su soledad tranquila, que el gran salón que vacila con el rumor del festín.
Nunca fe católica, la fe que profesan dieciséis millones de españoles, se vio más escarnecida, más hollada, más combatida que hoy; pero, en cambio, tampoco se vio más arraigada en el pecho de los verdaderos creyentes; jamás éstos alzaron la frente más serenos, más tranquilos, más orgullosos que ahora para decir a la faz del mundo, con el corazón en los labios: CREO.
Si éstos son prósperos y serenos, él debe ser dulce y protector; pero si son calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible, y armarse de una firmeza igual a los peligros, sin atender a leyes ni constituciones, ínterin no se restablecen la felicidad y la paz.
Y es injusto por demás que tengáis, ojos serenos, a los que, de amor ajenos, os aman menos, en mas, y a mí que amo más, en menos.
Pues señor, la cosa llegó a excitar vivamente la atención de la autoridad, y el miedo del barrio rayó en espanto; la Berrona seguía, sin embargo, haciendo todas las noches su horripilante procesión.-Que la van a coger, que ya se sabe de dónde sale, que es de carne, que es un espíritu, que muerde, que cocea, que busca chiquillos para sacarles el sebo, que los serenos, que la policía, que cazarla a tiros...
A lo lejos sonaba la hora cantada por los serenos, rasgando vibrante la bochornosa calma de la noche estival; y los trasnochadores que volvían del café o del teatro deteníanse un instante ante las rejas para ver en su antro a los panaderos, que, desnudos, y teniendo por fondo la llameante boca del homo, parecían ánimas en pena de un retablo del Purgatorio; pero el calor, el intenso perfume del pan y el vaho de aquellos cuerpos dejaban pronto las rejas libres de curiosos y se restablecía la calma en el obrador.
La faz hermosa, un tanto pálida y femenil, que creara Quito, dice a las almas fervorosas de los misterio del Dios-Hombre. Sus ojos claros, de amor y de piedad, bajan serenos a la tierra redimida para bendecirla también, lo mismo que con su mano.
Aunque no sufristeis todavía ni en vuestras personas ni en vuestros bienes, aunque vuestros bienes, aunque vuestros ojos claros y serenos se mueven todavía en su órbita, no sigáis extraños a tan gran dolor.
Hemos querido únicamente, dejar pública constancia de nuestra protesta y una explicación sucinta al pueblo boliviano, que pueda desmentir las calumnias o prejuicios en contra nuestra. Orgullosos estamos de nuestros postulados y serenos en nuestras responsabilidades.
A su lado caminaba un hombre, vendados los ojos y arrastrando penosamente una barra de grillos. Ambos se mostraban serenos, y escuchaban sin terror las tremendas exhortaciones de la última hora.
Horas melancólicas, sujetas a la presión ingrata de la nostalgia, pero que se iluminaban con la luz lnterior del recuerdo, a medida que evocaba la memoria de mi infancia y que los cuadros serenos y sonrientes del pasado iban apareciendo bajo mi pluma, haciendo huir las sombras como huyen las aves de las ruinas al venir la luz de la mañana.