Ejemplos ?
Aunque de una serenidad a toda prueba, tiene terror a los perros rabiosos, a causa de cierta cosa horrible que presenció en su niñez.
Esto es lo que hace nuestro Bassus, el cual ve venir su fin con coraje y serenidad, que por esperar la de otro tendrías por excesiva indiferencia.
—No puedo menos, dijo. Viendo a Carmides de acuerdo conmigo, más animado, poco a poco recobré mi serenidad y advertí que rehacía mis fuerzas.
Dijérase que odiaba de muerte a la hermosa joven, tal vez por lo mismo que nunca lograba disputar con ella, ni verla incomodada, ni que tomase por lo serio las atrocidades que él le decía, ni sacarla de aquella serenidad un poco burlona que el cuitado calificaba de constante insulto.
Valor, serenidad y capacidad se hicieron pronto evidentes en el joven soldado, quién paso a paso fue ascendiendo en el rango militar, participando en infinidad de batallas y comandando regimientos en distintos lugares de nuestra patria.
Carbajal, desde el principio de la lucha, indicó a Pizarro la necesidad de ir a la independencia, y para garantizarse contra las reacciones de los indígenas, le aconsejó que se casara con una princesa de la familia de los Incas. Pizarro, por patriotismo o mayor serenidad de pensamiento, no quiso ir tan lejos.
Reflexiona, pues, que el efecto de la sabiduría es una alegría igual. El alma del sabio es como la del mundo superior de la luna, donde siempre hay serenidad.
Relatando las conferencias que dio en Inglaterra, dice un biógrafo que «parecía tener el poder de convertir un aposento ordinario, una casa de Londres, un aula académica, una reunión popular, en vehículo de su serenidad india».
Por otra parte, las compañías petroleras, no obstante la actitud de serenidad del Gobierno y las consideraciones que les ha venido guardando, se han obstinado en hacer, fuera y dentro del país, una campaña sorda y hábil que el Ejecutivo Federal hizo conocer hace dos meses a uno de los gerentes de las propias compañías, y que ese no negó, y que han dado el resultado que las mismas compañías buscaron: lesionar seriamente los intereses económicos de la nación, pretendiendo por este medio hacer nulas las determinaciones legales dictadas por las autoridades mexicanas.
En una de esas asomadas, peligrosas por todo extremo, vio que las tropas habían ya avanzado hasta la puerta de aquella casa, mientras que los sediciosos retrocedían hacia la plaza de Santo Domingo, no sin continuar haciendo fuego por escalones, con admirable serenidad y bravura.
¡No se case conmigo, aunque yo quiera! -Pero, hombre...-expuso la joven, retrepándose en su butaca con admirable serenidad-. ¡Usted se lo dice todo!
Pero entonces, ¡oh amigo mío! me sentí todo turbado y perdí repentinamente aquella serenidad de antes, con la que contaba para conversar sin esfuerzo con él.