serenata

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serenata

(Del ital. serenata.)
1. s. f. MÚSICA Música que se toca en la calle, por la noche, para festejar a una o varias personas.
2. MÚSICA, POESÍA Composición musical o poética destinada a ser cantada para festejar a una persona.
3. dar la serenata Causar molestia o aburrimiento déjame ya, no me des la serenata.

serenata

 
f. Música al aire libre y durante la noche, para festejar a una persona.
Composición poética o musical destinada a este objeto.
fig.Molestia, lata.

serenata

(seɾe'nata)
sustantivo femenino
1. música composición musical destinada a ser interpretada de noche y al aire libre que se dedica a una persona Contrató un grupo de mariachis para dar una serenata a su esposa.
2. ruido persistente que causa molestia Basta de serenata que mañana debo madrugar para ir al trabajo.
Sinónimos

serenata

sustantivo femenino
Traducciones

serenata

Serenade

serenata

serenade

serenata

serenata

serenata

serenade

serenata

serenata

serenata

لحن غرامي

serenata

Serenada

serenata

Σερενάτα

serenata

Серенада

serenata

Serenade

serenata

סרנדה

serenata

セレナーデ

serenata

세레나데

serenata

SFserenade
Ejemplos ?
¿Quien al leer estos versos, bellísimos por otra par- te, que se presentan como ejemplo de americanismo poético, no tiene el Amazonas, en sus orillas, rosa como la rosa de tus mejillas, ni, en sus laderas, tienen nuestras montañas roca como la roca de tus entrañas, no se imagina estar leyendo una de las armoniosas serenatas orientales de Zorrilla?
Eran las serenatas a la manera española, las arias y romanzas que decían, acompañadas por la guitarra, ternezas románticas del novio a la novia.
Banquetes, saraos, partidas de campo, serenatas: aquello era una serie interminable de placeres, que mi posición humilde, como capataz de mulas no me impedía gozar; porque estaba ventajosamente compensada con un don que me diera el cielo: era yo todo un gentil y bello joven.
Que las danzas bulliciosas, las alegres serenatas, las mil quimeras dichosas de la alegre sociedad, aún no hablan en tumulto, ido a tender en sus sueños los dos lazos halagüeños de amor y de vanidad.
No se sabía si la joven tenía vocación o no, pero su tía se fundaba en lo primero porque no era amiga de galanteas ni amoríos, habiendo despreciado a algunos muchachos del pueblo que, a pesar de sus pocos años, le habían declarado su pasión, dedicándole serenatas con canciones alusivas a ella, que solo habían inspirado risa o lástima a la hija del alcalde.
-Tengo noticia, señores -les dijo-, que ustedes llevan a la cárcel sólo a los pobres diablos que no tienen padrino que los valga; pero que cuando se trata de uno de los marquesitos o condesitos que andan escandalizando el vecindario con escalamientos, serenatas, estocadas y jolgorios, vienen las contemporizaciones y se hacen ustedes de la vista gorda.
Veíanse los aviones surcar el aire en sus alegres desatinadas evoluciones, dando sus gozosos pitíos, lo cual, al contemplarlos, hace decir a los niños con fraternal simpatía: «Ya salieron los muchachos de la escuela.» Empezaban su silencioso vuelo los inofensivos murciélagos, pobres pájaros sin plumas que se esconden de la luz del día como pobres veronzantes, tan feos, que llevan en las aldeas el nombre de figuritas, y tan perseguidos, que se preguntan: ¿Si considerará el hombre usurpada la existencia que les dio a ellos aquel mismo Criador que al hombre le dio la suya? Entonaban sus claras serenatas las ranas, rústicas sirenas que convidan entre sus frescos juncos a las delicias del baño.
Las codornices y las perdices se pasan la noche asomadas a ellos, contándose a voces, como buenas vecinas, toda su vida y milagros. Los románticos ruiseñores entonan entretanto serenatas a la Luna en los bosques del Buen Retiro.
Aunque aparentan no cuidarse del vulgo, te advierto que no le pierden de vista y que le conocen muy al pormenor: también se perecen por los descubrimientos del género tenebroso y, sobre todo, por las tiendas; sólo que no se limitan en ellas a contemplar o a revolver géneros, sino que los compran, o cuando menos, comprometen para comprarlos otro día a la luz del sol. Tampoco desdeñan las serenatas si las hallan al paso.
Continuará de aventura la banda por los caminos del monte, irán los músicos en busca de fiestas poblanas para alegrar con su alharaca instrumental, de entierros que acompañar, de serenatas que ofrecer, de ángeles que ver descender, no del cielo, pero de la ventana más alta de los campanarios rurales...
Luego motes campesinos, serenatas y cantatas de estrambotes peregrinos; melodías amorosas, salmodías religiosas, tristes cantos funerales de los santos cantorales: alaridos de guerreros, predicciones de agoreros, y canciones de juglares, y bramidos populares, y estampidos de cañones, y explosiones de volcanes: montes rotos y hundimientos de violentos terremotos y deshechos huracanes al horrísono fragor; luego graves voces solas dulces, suaves, como el canto de las aves, como arrullo halagador de lejanas barcarolas, que por cima de las olas fía al viento el pescador.
Pasó el tiempo de las citas A deshora entre las rejas, Los cuidados de las viejas, De las niñas el afán. Pasaron las serenatas Debajo de los balcones, Las rondas y las canciones Del mancebo emprendedor.