serafín

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serafín

(Del lat. seraphin < hebreo seraphim .)
1. s. m. RELIGIÓN Espíritu celeste que pertenece al primer coro de la jerarquía angélica.
2. Persona, en particular mujer o niño, de belleza extraordinaria. querubín

serafín

 
m. rel. Cada uno de los espíritus bienaventurados que se distinguen por el perenne ardor con que aman las cosas divinas.
fig.Persona de singular hermosura.
zool. serafín de platanar Mamífero maldentado (Cyclopes didactylus), de hocico corto y cola larga. Es nocturno y arborícola. Se halla desde el S de México hasta Brasil y Bolivia.

serafín

(seɾa'fin)
sustantivo masculino
religión espíritu celeste que forma parte del primer coro de ángeles y superior a los querubines el coro de serafines
Sinónimos

serafín

sustantivo masculino
Traducciones

serafín

Seraph

serafín

serafino

serafín

séraphin

serafín

SM
1. (Rel) → seraph (fig) → angel
2. (Caribe) (= broche) → clip, fastener
Ejemplos ?
Y allá estarás, en el taller beato, para vestir de blancos faldellines a mi angelito negro y mulato, para llenar de azules escarpines, tejidos con celajes de destellos, la canastilla de los serafines.
6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas: 7 Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
Las precursoras sois de nuestra risa, Del suspirado bien: Maná que nos recrea y nos convida, Nos da la redención, y abre la vida Del venturoso edén: Bendecid, ¡oh mortales!, ese lloro, Y de los serafines almo coro Seguid y acompañad: «Gloria demos a Dios que habita el cielo Y la paz a los hombres en el suelo De buena voluntad.»
I Oderay es la flor mas bella del vergel americano. Blanco lirio perfumado oon el hólito de los serafines. Su alma es una arpa eolica que el sentimiento del amor hace vibrar y los sonidos que exhala son tiernos como la queja de la alondra.
¡Azofaifas los que fueron luceros matutinos y estrellas polares! ¡Los que fueron espejos donde bajaban a mirarse ángeles y serafines!
Sobre tranquilo pecho de jazmines ambas manos plegaba el tierno infante, cual plegaban hermosos serafines sobre el arca sus alas de diamante.
¡Armonía feliz...! ¡Tu origen fuera Cuando el primer mortal entre jardines Dio un beso a su dichosa compañera Cantando los aliados serafines!
Tu potranquilla está educá por ti como si la hubieran educao los mismísimos serafines...
Zayda recibe a su amado: Sus ojos en tal momento Viendo al Rey tan fatigado, Llenos de agradecimiento Con rubor se han humillado. El retrete los jazmines Respiraba y los amores, Edén de los serafines Con hermosos miradores A los plácidos jardines.
Famosa ocasión era ésta para hacer alarde de moderna erudición en una de esas largas introducciones filosóficas que ahora se usan en los artículos de los periódicos; y a ser ésta mi voluntad, remontaríame a buscar el origen de los Poetas en los tiempos fabulosos, o antediluvianos, o subiendo aun a mayor altura, iría, tal vez, a parar en los serafines que cantan el Hosanna, dándoles por los primeros músicos y Poetas del orbe conocido y por conocer.
Mas como las turbas de los herejes no lo dejaron tranquilo ni siquiera en aquella soledad, marchó a Constantinopla, donde casi por tres años tuvo como guía y maestro para la interpretación de las Sagradas Letras a San Gregorio el Teólogo, obispo de aquella sede y famosísimo por su ciencia; en esta época tradujo al latín las Homilías de Orígenes sobre los Profetas y la Crónica de Eusebio, y comentó la visión de los serafines de Isaías.
Y con estos atractivos y otros, como eran su habilidad en can tarse un tango o una «tartanera», como pudieran hacerlo ángeles y serafines, y su inimitable gracia en taconearse cualquiera de los tangos más en boga, poniéndole seco el paladar y fatigoso el aliento a los que tenían la buena o mala fortuna de contemplar sus primores, no era de extrañar, repetimos, que llevara como llevaba ya dos años de cimbel en la taberna de la Chata de los Chícharos, mimada por ésta y por su consorte, el señor Juanico el Talabartero, uno de los más ilustres ejemplares de los que viven o vegetan de upa en Malaguita la bella.