seráfico

(redireccionado de seráfica)

seráfico, a

(Del lat. seraphicus.)
1. adj. De los serafines. angelical
2. Que tiene algún parecido con un serafín.
3. RELIGIÓN Que tiene relación con la orden franciscana o con su fundador.
4. RELIGIÓN Que mantiene el voto de pobreza y humildad.

seráfico, -ca

 
adj. Relativo o parecido al serafín.
fig.Pobre, humilde.
Traducciones

seráfico

serafico

seráfico

ADJ
1. (= angélico) → angelic, seraphic
2. (= humilde) → poor and humble
Ejemplos ?
Es así como inicia el desarrollo del arte dentro de las celebraciones religiosas seguido de más precursores musicales como el padre Antonio Vega de Célica, Francisco Rodas Bustamante, José Miguel Vaca por 20 años organista y el Padre Pablo Echaniz cantante de Opera e integrante de la orden Seráfica.
Lo positivo es que el nombre del franciscano llegó á inspirar pánico á los realistas, dando origen al refrán que dejamos apun- tado. Papel no menos importante que Terreros hizo, en la guerra de Independencia, otro sacerdote de la orden seráfica.
Y entonces, cual si alguna oculta fuerza le compeliese, el piloto, que aún no había dado respuesta, en pie se puso, y resuelto exclama de esta manera: «A Córdoba; Dios lo quiere; su gracia me favorezca.» Al tierno y precioso niño acaricia, abraza y besa, no sin lágrimas sus ojos, no su corazón sin pena. A rezar un corto rato vase devoto a la iglesia, do el escapulario viste de la seráfica regla.
22 Desque sentida la su proporçión de humana forma non ser discrepante, el miedo pospuesto, prosigo adelante en humil estilo tal breve oraçión: «O más que seráfica, clara visión, suplico me digas de donde veniste e quál es el arte que tú más seguiste, e cómo se llama la tu discreçión».
Jorge López de Herrera nos relata este evento en la siguiente forma: "En la Villa de Zaruma, distrito de Quito, tiene nuestra Seráfica Orden un convento de Religiosos, con el (1) Vacas Galindo.
Aumentó é ilustró con muchas fundaciones de conventos, su orden, y adquirió para ella en la Tierra Santa los sagrados lugares de Jerusalen, el de Nazaret, el de Monte-Sión, los del Sepulcro y Monte-calvario y todos los demás lugares y casas que posee su seráfica religión en dicha tierra.
Eugenia, que desconocía el tipo de una perfección semejante, creyó ver en su primo una criatura bajada de alguna región seráfica, aspiraba con delicia los perfumes que exhalaba aquella cabellera tan brillante y tan graciosamente rizada y hubiera querido tocar la piel blanca de aquellos guantes tan hermosos y tan finos.
En su copa de púrpura embozada, la mano sobre el pomo cincelado de su sutil y florentina espada, la blanca pluma del chambergo al viento, al luar de las noches estivales bajo la esbelta ojiva de un convento mustió sus primeros madrigales. Y hubo una faz seráfica y radiosa que tras la floreada vidriera le escuchaba llorando silenciosa.
Finalmente deduje que todos mis sentidos estaban impresionados por un aire de gravedad, tristeza, o más bien de lasitud, que empañaban la frescura de su semblante, aunque sólo para dotarlo de seráfica ternura y majestad.
Fulgencita alza a mirar, como implorando auxilio, la imagen de San José, su santo predilecto. A poco llega el santico, más humilde, con su sonrisilla seráfica un poquito más acentuada.
¿No es un hecho notable, y en el cual deben fijar su atención los filósofos y los indiferentes, la seráfica perfección de los jóvenes que llevan entre la multitud la señal roja de la muerte, como los arbolillos jóvenes en una selva?
Y la envidia de la caridad le mordía el alma, que como era de ángel, aunque caído, conservaba en el mal, en la impotencia para el bien, todas las delicadezas de percepción y gusto de su prístina condición seráfica.