sentirse

sentirse

(sen'tiɾse)
verbo pronominal
1. experimentar una persona el estado que se expresa Me siento muy cansado luego del trabajo.
2. ofenderse una persona por un determinado motivo Se sintió con nosotros porque no lo invitamos a salir.
Traducciones

sentirse

feel, to feel, feeling

sentirse

dolere
Ejemplos ?
-Pero, querido amigo, replicó Sócrates, ¿quién no se apuraría tanto como yo teniendo que hablar después de un discurso tan bello, tan variado y tan admirable en todas sus partes, pero principalmente al final, en que las expresiones son de una belleza tan acabada que no se las podría escuchar sin sentirse emocionado?
Paco Cárdenas, que jamás había sabido hablar alto a nadie, enterose en aquel momento, por primera vez, qué era sentirse con ganas de pelea, y avanzando lentamente hacia el Frescales, cogió a éste con dos dedos por uno de los botones de la limpia guayabera, y -No sea usté inocente, señó Frasquito -le dijo con voz suave-.
Me sentía oprimido como si fuese a romperme; sabía que me calificarían de falso y me rechazarían, y ello en presencia de todo aquel montón de monedas, todas con su cara y su inscripción, de que tan orgullosas podían sentirse.
A aquello estoy yo acostumbrado; es el clima que más me conviene; desgraciadamente, uno no puede llevárselo consigo cuando va de viaje. Y a propósito: ¿no hay en este jardín un estercolero donde puedan alojarse personas de mi categoría y sentirse como en casa?
Alicia empezaba a sentirse molesta con la Oruga, por esas observaciones tan secas y cortantes, de modo que se puso tiesa como un rábano y le dijo con severidad: - Me parece que es usted la que debería decirme primero quién es.
Se puede ser de la casa, vivir en familia, y, sin embargo, no sentirse arraigado; se habla con los demás como se habla en la diligencia, trabar relaciones como en ella se traban.
La realidad le aturdía. "Estoy hasta la madre de tantas burletas y humillaciones." Y algo dentro de él le impulsaba a sentirse diferente.
y no pensaba más que en diluirse en aquellas sensaciones que lo estremecían y lo hacían sentirse como un dios en pleno ritual adoratorio.
Y sonreía... Sonreía. Ahora sí estaba seguro de sentirse todo un hombre. Esta fama sí le satisfacía. Y un rictus de amargura se diseñaba en su rostro confundiéndose con el esfuerzo de apretar un amortiguador.
Y al ver que se carcajeaban de él con una euforia pocas veces vista, principió igualmente a reír con mirada mustia y con agresión presa ante aquella inaguardada satisfacción de sentirse el foco de atención...
En realidad todos me aprecian aquí. ) Su sed de matanza se diluyó en el goce de sentirse donador de alegrías. Y el hombre sin importancia se quedó ahogado, vencido, acobardado en aquel inmenso y profundo océano de hirientes y lacerantes risas, como los impotentes para rebelarse, porque disfrutan las apariencias de la felicidad.
—Pues yo no entiendo aún tu comportamiento... Nada haces por vivir... Eso de sentirse filósofo esta bien pero... tienes lo que yo tanto ansio.