sentimentalismo

sentimentalismo

1. s. m. SICOLOGÍA Modo de ser o de comportarse las personas que se emocionan con facilidad o con propensión a obrar por impulsos afectivos.
2. Carácter de las cosas o asuntos con las que se persigue suscitar la emoción o el sentimiento.
3. FILOSOFÍA Doctrina ética, opuesta al intelectualismo, según la cual sólo los sentimientos mueven la voluntad hacia una elección y resolución moral.

sentimentalismo

 
m. filos. Doctrina ética, según la cual solo los sentimientos mueven la voluntad hacia una elección y resolución moral.
En estética y en la conducta, calidad de sentimental.
Traducciones

sentimentalismo

sentimentality

sentimentalismo

Sentymentalizm

sentimentalismo

SMsentimentality
Ejemplos ?
Todos querían ser poseedores de aquella insólita fortuna que el vetusto mapa señalaba en las peligrosas alturas de aquella sierra. La incógnita de revelar el secreto los hacía sentirse valentísimos y no les importaba sentimentalismo alguno.
Se entregó de lleno al estudio de las armonías y en ellas vació su dolor y sentimentalismo de años, surgiendo la brillante artista del pentagrama.
La cordobesa, sea de la clase que sea, es todo corazón y ternura; pero sin el sentimentalismo falso y de alquimia que ha venido de extranjis.
«¡Morir!», susurraban los ecos de la noche con misterioso estremecimiento, y dentro de unas horas se colorearían de violetas los montes de enfrente, y el sol de un día más dormiría el verde oscuro de los pinos y cipreses del paisaje toscano. Entonces reí de este sentimentalismo que invoca a la muerte para proporcionar una emoción nueva y dulce a sus ansias de vida.
---- Hace un año que una descendiente de Hidalgo murió de hambre en México; donde hay tal sentimentalismo patriótico que se permite al gobierno gastar millones en hacer dignamente la fiesta del Centenario y excluir de los parajes aristocráticos a todos los que se muestran reacios a gastar lujos.
Y, naturalmente, de la verdadera estética: el sentimentalismo de nuestro público y de nuestros jurados es el que trasudan Antony y cien dramones más; el de, el moralista (!!) del famoso mátala; el sentimentalismo de ojeras pintarrajeadas y melenas sucias, envejecido, descompuesto, maloliente, repulsivo, después de sesenta años de majaderías peligrosas a todo corazón sano; el sentimentalismo de folletín.
Había tenido la virtuosa fortaleza de resistir a todas las corrientes de sentimentalismo neo-romántico y a esa moda asoladora por las cuestiones llamadas sociales.
Entre las varias mujeres con que había intimado, fiel a mi propósito de cultivar ese género de relaciones que se mantienen en el justo medio de las simpatías, se contaban dos hermanas, las dos bonitas, las dos discretas, a pesar de que la una pecaba un poco de aturdida, mientras la otra tenía de cuando en cuando sus puntas de sentimentalismo.
Esta misma diferencia de caracteres era para mí uno de los mayores alicientes de su trato; pues cuando me sentía con humor de reír, me dedicaba a pasar revista a todas las ridiculeces de nuestros compañeros de temporada en unión con Luisa, que así se llamaba la más alegre de genio, y cuando, por el contrario, sin saber por qué ni por qué no, me asaltaban esas ideas melancólicas de las que en vano trata uno de defenderse cuando se encuentra entre personas de diverso carácter, daba rienda suelta a mis sensiblerías, charlando con Elena, que éste era el nombre de la otra, de vagos presentimientos, pesares no comprendidos, aspiraciones sin nombre, y toda esa música celeste del sentimentalismo casero.
-Sí, señora -contestaba don Mamerto, sonriendo- algo es eso; pero la causa principal de este sentimentalismo de final de verano consiste en la mucha fruta que se come y en la salsa de tomate.
(EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) Bueno, pues acuérdense de que me lo han prometido, después que el pueblo no venga lleno do sentimentalismo, y lleno de pena a pedir que suelten a los chivatos (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”).
El mismo comprende tan bien la vaciedad de sus argumentos, su completa incapacidad para hablar de estas cosas, que se lía de pronto la manta a la cabeza y pronuncia furiosas tiradas y exclamaciones ( irae hominis probi ), vocifera, despidiendo espumarajos por la boca, jura, denuncia, maldice, se da golpes de pecho y se jacta ante Dios y ante los hombres de hallarse puro de infamias socialistas. Se desvela por criticar el sentimentalismo socialista o lo que él toma por sentimentalismo.