Ejemplos ?
En los tiempos prehistóricos, cuando el hombre salvaje, fiera semi-rracional, había de contentarse con grandes cantidades de alimentos vegetales, y perseguido sin cesar por otras bestias superiores, o perseguidor a su vez de las bestias inferiores, sentía la necesidad de mantener en su organismo durante largas horas los nauseabundos desperdicios de la alimentación, el intestino grueso le prestó un gran servicio desarrollándose como un órgano de indispensable necesidad.
Con la última palabra de este semi-discurso sonó el timbre y entraron por la puerta del comedor el cojito y su madre, una viejecita sarmentosa, encorvada por los años, por el trabajo y por la miseria.
-Los curiosos sonreían burlones. Los semi ofendidos siguieron al gendarme que llevaba del brazo al Amadís, como si temiera que fuera a desaparecer.
En la mayoría de los casos no se trataba de debutantes en escena política o intelectual, de jóvenes pertenecientes a una nueva generación en sentido estricto, sino de hombres que provenían de los círculos ilustrados, como Benito Juárez, o de las tertulias y asociaciones semi-secretas del romanticismo sansimoniano, como Juan Bautista Alberdi.
Esa es la razón que me ha llevado a sacar de ellas solo algunos textos prestados, que considero de lectura agradable, de los que con un dialecto meridional son bastante familiares para degustar esta literatura semi-popular.
Es una lástima el que los espíritus más geniales, más vigorosos, más sinceros y más elevados de nuestra patria no hayan trabajado lo debido sus concepciones y sentimientos religiosos, y que en este país, que se precia de muy católico, sea general la semi-ignorancia en cuanto al catolicismo y su esencia, aun entre los teólogos.
F., respectivamente; 2 escuelas pre - vocacionales en el Distrito Federal, 1 en Durango y otra en Teziutlán, Pue.; la Academia Comercial número 5 en Ciudad Juárez, Chih.; 315 bibliotecas en centros obreros y campesinos; 6 bibliotecas ambulantes y 5 semi - fijas.
Por lo demás, varios montones de escombros sobre los cuales crecían viciosas las hierbas; y a los costados, formando un cuadro incompleto, zanjas semi-cegadas, de cuyo fondo surgían saúcos y cicutas en flexibles bastones ornados de racimos negros y flores blancas.
Al encenderse el cuerpo de Judas, los ojos con el reflejo de la luz tornáronse rojos, con un rojo iracundo y amenazador; y como si toda aquella gente semi-perdida en la oscuridad y en las llamas, hubiera pensado en los ojos del ajusticiado, siguió la mirada sangrienta de éste que fue a detenerse en el mar.
No me había conmovido en lo más mínimo la desesperación de mamá, puesto que yo—motivo de aquella—estaba en verdad vivo y bien vivo, jugando simplemente en mis ocho años con la emoción, a manera de los grandes que usan de las sorpresas semi-trágicas: ¡el gusto que va a tener cuando me vea!
—Fume, fume, y no haga caso. —¡Pero Luis María!—le reprochó la madre, semi-seria—cualquiera creería al oirte que le estamos diciendo mentiras a Durán!
El oir los divinos oficios desde una tribuna tiene un carácter semi-familiar que empequeñece el objeto sacrosanto del culto, esto de ver el altar más bajo que los asistentes es de mal efecto, por esto alrededor de la capilla mayor se guardan de dejarlo invadir por el público, y generalmente en los edificios el triforio es sólo un hueco de descarga.