semblante


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semblante

(Del cat. semblant < bajo lat. similare.)
1. s. m. Manifestación del estado de ánimo de una persona en las facciones de su rostro supe que estabas triste por tu semblante .
2. Cara o rostro de una persona tiene un bello semblante . faz
3. Apariencia o aspecto de una cosa no me gusta el semblante que está tomando esta reunión. cariz
4. beber el semblante a una persona coloquial Escucharle o atenderle con mucho interés. beber las palabras
5. componer una persona el semblante coloquial Mostrar seriedad o modestia compuse el semblante antes de entrar en su despacho .
6. mudar de semblante coloquial 1. Alterarse una persona y manifestarlo en el rostro: al verlo con otra chica mudó de semblante.2. Cambiar las circunstancias de una cosa, de forma que se espere un fin distinto del que se suponía: las negociaciones han mudado de semblante.

semblante

 
m. Conjunto de las facciones en cuanto revelan el estado de ánimo de la persona.
p. ext.Cara.
fig.Apariencia y aspecto de las cosas.

semblante

(sem'blante)
sustantivo masculino
1. cara o rostro de alguien semblante aniñado
2. aspecto de la cara de alguien cuando expresa sus sentimientos semblante alegre
3. apariencia de algo Esta relación no tiene buen semblante.
Sinónimos

semblante

sustantivo masculino
Traducciones

semblante

air, mine

semblante

ansigt

semblante

얼굴

semblante

SM (liter) (= cara) → countenance (liter), face; (= aspecto) → look
alterar el semblante a algnto upset sb
componer el semblanteto put on a serious o straight face
mudar de semblanteto change colour o (EEUU) color
el caso lleva otro semblante ahorathings look different now
tener buen semblante (de salud) → to look well; (de humor) → to be in a good mood

semblante

m. appearance of the face.
Ejemplos ?
Rosalía, reliada en el mantón y casi oculto el semblante por el pañuelo, una vez que hubo salido del corral, entornó la puerta, se dirigió jadeante hacia la salida del pueblo; por fin había conseguido enterarse dónde estaba su Joseíto; el Chusquel, en su diálogo con la señora Micaela, creyéndose a solas con ésta, no se había recatado de hablar del señor Juan el Pulío ni de la señora Pepa, su consorte; también se había enterado de que el enfermo mejoraba, pero que su impaciencia por verla era tan grande, que ya se hacía imposible casi retenerle.
Y tan abstraída estaba Rosario que no vio cómo se entreabría la puerta de la ventana y aparecía entre los hierros el semblante atezado y juvenil de Joseíto el Camarones.
Y al decirle aquello que le había subido desde el corazón a la boca, hubo un momento en que se creyó victorioso, porque oyéndolo, a Clotilde habíasele demudado el semblante y habíansele llenado los ojos de dulces e intensas claridades; pero aquello duró solamente un segundo, y aquella tarde tuvo, como tantas otras, que regresar a Málaga lleno de sombras el corazón y de sombras el pensamiento.
Y por lo pronto me voy a coger un «castellano» pa con arroz que pesa quince veces tres quintales -repúsole Paco, dirigiéndose al corral con el semblante ya menos ensombrecido y menos melancólica la mirada.
A Paco Cárdenas se le descompuso el semblante al oír el acento mortificante con que aquél hubo de pronunciar aquellas palabras; mas disimulando sus impresiones, no obstante, le dijo con algo de siniestro en la mirada: -Ya le he dicho a usté que tengo que platicar con usté dos palabras y que me quisiera beber con usté dos cortaos de aguardiente.
Todo parecía dormir a la luminosa caricia de la luna, cuando escalando ágil la cañada se destacó a espaldas del lagar la silueta garrida de Toño el de Carambuco, un zagal de no más de veinte años, fuerte, elástico, cenceño, de semblante atezado, de ojos de fiero y franco mirar, de labios gruesos y de pelo bravío; pantalón de pana, rojo ceñidor, recios zapatones de baqueta, blanca camisa, amplio pañuelo azul a guisa de corbata; al hombro, la chaqueta de paño burdo, y en la mano, la indispensable escopeta.
-Pos na, un negocio que tengo que arrematar con unos amigos. -¿Con unos amigos o con alguna amiga? Y esto lo preguntó Clotilde con el semblante ligeramente contraído. -¡Amigas!
Cuando Joseíto el Carambola vio alejarse la diligencia, quedóse plantado en la acera, la vista en el empedrado, el amplio cordobés inclinado sobre la frente, las manos en los bolsillos del marsellés y con el semblante grave y meditabundo.
Rosalía, sentada en una antigua butaca forrada de yute, contemplaba con pupilas en que la fiebre ponía un fuego abrasador la serena perspectiva; extendidos tonos violáceos circuían sus ojos, y las rosas de sus pómulos hacían resaltar los intensamente amarillos que habían sustituido los nacarinos con que en días más felices había dado envidia a los nardos de sus macetas; sus labios entreabiertos constantemente, ponían una mueca de dolor en su pálido semblante.
Y enmudeció la Golondrina y se contrajo su bello semblante, aquel semblante suyo en el que Dios había puesto ojos grandes y negros y relampagueantes, y mejillas de delicada curvatura, en las que al hablar marcábanse dos tentadores hoyuelos; boca, si algo rasgada, de labios gruesos y encendidos, de dentadura de marfil, y tez, si morena, tan suave y reluciente como el raso.
Pálida y temblorosa, acercóse al lecho, y tras contemplar el semblante del hombre amado durante algunos instantes, -¡Pobretico, pobretico mío!-exclamó, no pudiendo aguantar los impulsos de su pena y su cariño, y aprisionando a Curro entre sus brazos, besóle con desesperado ahínco en la sudorosa y calenturienta frente.
Y fueron pasando días y días, y uno por la mañana: -Dentro de un rato tendrás ahí a tu hombre -dijo a Clotilde el señor Cristóbal penetrando en la casa; -¿Va a venir? -exclamó aquélla, en cuyo semblante puso sus misteriosas irradiaciones la alegría.