seguiriya

seguiriya

s. f. MÚSICA Canto popular andaluz con copla de cuatro versos, de contenido triste y profundo.
NOTA: También se escribe: siguiriya

seguiriya

 
mús. f. Cante flamenco de contenido triste, con copla de cuatro versos, el tercero de los cuales es de once sílabas.
Ejemplos ?
Carmen Torres, cantaora de flamenco de renombre, con preferencia de los palos fuertes del cante jondo, como la seguiriya, la soleá, la toná, la petenera...
En la geografía del cante flamenco Jerez se considera la cuna del arte, destacando la bulería, junto con el tango, la seguiriya y la soleá.
Este elemento trazador, hace que algunos autores, como Jahn, planteen la posibilidad de que la música africana haya influido en el flamenco, al ver permanencias de la rítmica en cruz en algunos palos (fandango) y sospechar que algunas características rítmicas de otros (seguiriya, bulería) puedan contenerlas igualmente, a falta de estudios serios al respecto.
Junto a todo ello, no debemos olvidar que Jerez, como una de las cunas del Flamenco que es, cuenta cada año con rincones especialmente dedicados a la saeta, cante directo dirigido a Cristo y a María, que cataliza el enorme acervo cultural que subyace de esta genuina forma de entender este arte, con estilos que van desde la “seguiriya” hasta el “martinete”, pasando por la “soleá” o la “carcelera”.
La Filmoteca Española (Madrid) conserva copia de este filme. Para Federico García Lorca, La Parrala es una maestra de la seguiriya, discípula de Silverio Franconetti.
Pasó de la interpretación de estilos más ligeros, como las colombianas o los fandangos, a otros solemnes, como la seguiriya o la soleá.
Los cantes que derivan de: Romances y seguidillas son: corríos, toná, seguiriya, saeta, martinete, carcelera, debla, liviana y cabales.
Un disco que rinde homenaje al flamenco clásico: unos tangos de su tierra; unos fandangos de su Albaicín; una soleá, guiño indiscutible a su padre; una seguiriya, mirándose en el espejo de la Paquera; unas alegrías, compuestas por Farruquito; una malagueña, arropada por la guitarra de Diego del Morao; unas bulerías de “El Chino” que Marina Heredia realiza sin artificios, desnudas, a palmas y voz, y que sólo hacia el final acaricia la guitarra de “El Bola”; unos cantes de levante, que homenajea en contenido y forma a la cantaora alicantina Encarnación Fernández y que ejecuta con Luis Mariano a la guitarra; y, finalmente, un tema por bulerías, que abre el disco, adaptación de un tema original de Parrita: “No me lo creo”.
La seguiriya es uno de los palos flamencos más antiguos de los que se tiene noticia. Conforma, junto a los Verdiales, la soleá y la bulería, la columna vertebral del cante flamenco.
Se supone que su nombre derive del de la seguidilla, por corrupción fonética. Esta corrupción deforma el término en diferentes variantes: seguiriya, seguirilla, siguiriya o siguerilla.
Del complejo genérico de las seguiriyas forman parte también las serranas y las livianas, ya que ambos estilos se rigen por el compás propio de la seguiriya.
Paco Lira lo invita a quedarse en La Cuadra y, a los pocos días, Alfonso Jiménez Romero le ofrece participar en el espectáculo Quejío. Su cometido: el cante por seguiriya, por tonás y cantes de trilla.