seductor

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seductor, a

adj./ s. Que seduce el protagonista es un actor muy seductor. seductivo

seductor, -ra

 
adj.-s. Seductivo.

seductor, -ra

(seðuk'toɾ, -ɾa)
abreviación
1. que atrae o gusta mucho Me propusieron un trabajo muy seductor.
2. persona que hace que otra se enamore o se sienta atraída por ella Era una mujer madura y seductora.

seductor, -ra


sustantivo masculino-femenino
persona que hace que otra se enamore o se sienta atraída por ella Tenía habilidad para la conquista, era un seductor nato.
Sinónimos

seductor

, seductora
adjetivo y sustantivo
atractivo, atrayente, encantador, fascinador, cautivador, embrujador, hechicero, interesante, tentador, sexy (anglic.).
En referencia a personas o cosas que causan una atracción irresistible o muy fuerte en el ánimo de una persona. Encantador, cautivador, embrujador y hechicero solo se aplican a personas o a sus cualidades: mirada seductora.
Traducciones

seductor

sexy

seductor

A. ADJ
1. (sexualmente) → seductive
2. (= cautivador) [persona] → charming; [idea] → tempting
B. SM/Fseducer/seductress
Ejemplos ?
Ellas han realizado la época en que el pueblo busque su felicidad, no en el atractivo de innovaciones seductoras, no en el desorden de sistemas ficticios, no en la espectación de sucesos equívocos, sino en la prudente confianza de sus mandatarios, en la unidad central de sus opiniones, en el cálculo probable de sus recursos.
Pálida antorcha nocturna, tu luz infunde en el alma la melancólica calma que aduerme nuestro dolor: lámpara de los recuerdos, las memorias seductoras de dulces pasadas horas retoñan con tu fulgor.
Desde este momento quedó sin libertad el desgraciado Rey Fernando, y verdaderamente prisionero; pero las repetidas y seductoras protestas del Emperador de los franceses, con las continuas falsas insinuaciones de su deseo de pasar a avistarse con nuestro soberano, su íntimo aliado, para tratar de la felicidad de ambas naciones, hasta el punto de enviar sus equipajes, hacer que se le preparase alojamiento, y señalar día para su entrada en esta corte, sorprendieron la inocente buena fe de su Majestad, que, deseoso de obse.quiarle, hizo partir a su augusto hermano el señor Infante don Carlos para que le recibiera en Vitoria.
Bajo la claridad viva de las bombillas, semiocultas entre el follaje, que se combinaba con la lunar, estaban con aquel atavío, seductoras, habiendo echado el resto en peinado, joyas, perfumes, guanteado flexible hasta el codo y calzado finísimo sobre medias exquisitamente caladas.
Conserva aún la flor que la dio Edgardo. Recuerda sin cesar aquellas palabras seductoras que fueron a buscar un suspiro hasta el fondo de su alma.
Mezclándose con este alarde de radiante magnificencia, o más bien suplantándolo periódicamente en calidoscópica rotación, surgían fugaces visiones de inmensas llanuras y valles graciosos y altísimas montañas y grutas seductoras, todo ello adornado con los atributos más encantadores que mis fascinados ojos eran capaces de concebir, aunque formado de una sustancia plástica, esplendorosa y etérea, que participaba tanto del espíritu como de la materia.
Lo cual jamás suceda, sino que el atar al demonio no es permitirle ejercer todo imperio por medio de las tentaciones violentas, o seductoras para engañar los hombres, o forzándolos con violencia a seguir su partido, o engañándolos cautelosamente.
Parece como si navegara en un mundo de informaciones que a sólo mí me cautivan. No tengo por qué leerlas todas; únicamente las que voy necesitando y siempre van surgiendo seductoras.
Quisiera estar casada mañana mismo para poner al punto en práctica tus máximas. ¡Qué seductoras son, qué verdaderas, y cuánto las amo!
Artista lírica, de zarzuela, Candelaria -la Candela, como la llamaban generalmente-, poseía una voz de grillo acatarrado; pero su cuerpo tenía líneas seductoras.
Pero las seductoras ondas, que limpias a sus pies pasaban y a refrescarse en ellas convidaban, el calor, la galbana, de bañarse en la niña excitaron la gana.
Pero cuando habla en serio y se abre, no sé si otros habrán visto las bellezas que guarda en su interior; yo sí las he visto y me han parecido tan divinas, tan grandes, tan preciosas y tan seductoras, que creo es imposible resistirse a Sócrates.