Ejemplos ?
Artículo Octavo.- Cometen el delito de rebelión los que públicamente se levanten contra el Gobierno para conseguir cualquiera de los fines siguientes: Destituir al Presidente de la República-Jefe del Estado u obligarle a realizare actos contrarios a su voluntad; impedir o perturbar la libre celebración de elecciones a cargos públicos cuando hayan sido promulgadas; promover o seducir a la Nación, parte de ella o una fracción de tropa para que no obedezcan al Gobierno; el que negociare con laguna potencia extranjera para derrocar al Gobierno popular y legalmente constituido en Guinea Ecuatorial o crear disturbios subversivos.
mire usted este pillastre, pálido, canijo, que tirita de frío... ¿cree usted que irá a seducir a una hija de familia con este real en perros que le regalo?
Y ya no queda esperanza de que a la victoria logre seducir tan alto esfuerzo, y tantas hazañas nobles, cuando el capitán Quesada en el combate lanzose, seguido de cien certeros arcabuces españoles.
Y el fraile, que era un calvatrueno y de poco meollo, se dejó seducir, fijándose más en el berrinche que iba a ocasionar a su superior que en el perjuicio a los intereses del convento.
¿Pero si desobedeciendo a este maestro y despreciando sus atenciones y alabanzas, se deja seducir por las caricias y alabanzas del pueblo y de los ignorantes, no le resultará mal?
Como para el lector carece de importancia el texto latino, limilarémc á reproducir la traducción, suprimiendo apellidos, con el caritativo propósito de impedir que algunos de los descendientes (que no son pocos en Lima), de las familias favorecidas, se echen á golpear frailes y seducir monjas, en la certidumbre de que, si pecan en ello, ahí está la Bula que los absuelve.
Una mujer había previsto la forma de seducir y se dejó el escote más grande que las demás, pero al hacer un movimiento se le salió un seno y ella, con su mano divina tuvo que tomarlo delante de todos y volverlo a guardar.
El primitivismo, lo rudimentario ya no se da en esta nueva forma política; ella no se funda en el aislamiento ni en la ajada libreta donde figuran los deudores; maneja el crédito en grande y discrimina, al otorgarlo, de acuerdo con propósitos políticos; emplea el dinero en publicidad, en buscar apoyos, comprar o seducir influencias, aprovechando y fomentando la corrupción; ofreciendo créditos baratos a líderes o funcionarios, a dirigentes o militantes, negándoselos a los adversarios y otorgándoselos a los que pueden conseguir votos.
II Y como el negro pinar cuando se pone a gemir, ni pretende seducir, ni pretende amedrentar, yo no intento gobernar las riendas del corazón; pero yo no sé qué don, qué providencia, qué ley me habrán consagrado rey del Reino de la Emoción.
Pero si estas declaraciones no sirven para seducir a los cautos, prueban más y más que Súñer y Capdevila no es, por dondequiera que se le mire, otra cosa que una vulgaridad miserable que ha elegido la blasfemia y el escándalo por arma para hacerse célebre, como a imitación de otro racionalista francés de triste memoria, pudo en haber dado en comerse arañas crudas en salones y corrillos; un loco que se entretiene en escupir al cielo, sin reparar en que le mancha el rostro su propia saliva...
A los principios del reinado de Pedro había en la catedral un prebendado que quería seducir a una hermosa mujer, casada con un menestral.
Candiotti era un poco poeta, y acabó por dejarse seducir por la comparación de los olores del laboratorio con los exquisitos perfumes agrestes que tan elocuentemente ponderaban sus amigos; y renunciando a su empleo, abandonó retortas y matraces, aparatos y recipientes, para dedicarse también a la agricultura, soñando ya, por lo demás, con experimentos químicos especiales y prácticos que ilustrarían su nombre.