seducción

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seducción

1. s. f. Acción y resultado de seducir tiene un gran poder de seducción.
2. Fuerza y capacidad para seducir. fascinación
3. Aquello que seduce las seducciones de la vida mundana. atracción, hechizo

seducción

 
f. Acción y efecto de seducir.

seducción

(seðuk'θjon)
sustantivo femenino
repugnancia atracción o deseo que produce una cosa o persona sobre alguien la seducción del poder
Sinónimos

seducción

sustantivo femenino
fascinación, hechizo, deslumbramiento, alucinación, incitación, encanto, atractivo, gracia.
Se refieren a la atracción irresistible que provoca una persona o una cosa; encanto, atractivo y gracia designan la cualidad que produce dicha atracción.
Traducciones

seducción

Verführung

seducción

seduction, charm, lure

seducción

séduction

seducción

sedução

seducción

الإغواء

seducción

Uwodzenie

seducción

诱惑

seducción

誘惑

seducción

svádění

seducción

Forførelse

seducción

פיתוי

seducción

유혹

seducción

förförelse

seducción

SF
1. (= acción) → seduction
2. (= encanto) → seductiveness
Ejemplos ?
El mismo dueño de la colonia, hombre rico, emprendedor e inteligente, pero atraído irresistiblemente por las arruinadoras seducciones del juego y siempre necesitado de dinero, pronto descansó en Pedro Guetestán del cuidado de vender sus chacras a los colonos, hasta que pudo éste, un buen día, gracias a su crédito creciente y a la perpetua penuria del otro, comprarle barato y de golpe todo lo que le quedaba de campo.
El fanatismo no produce menos estragos que el éter, la morfina, el alcohol, o el opio: al adueñarse de una mujer, la deprime intelectual y moralmente, la despoja de todas las seducciones femeninas, la transforma en ese algo asexual o neutro que se llama una devota.
«Y ellos se esparcieron sobre la faz de la tierra, y dieron revuelta al campo de los santos, y a la ciudad querida; mas Dios hizo bajar del cielo fuego que los devoró, y el diablo, que los seducía, fue arrojado al estanque de fuego y azufre, en donde la bestia y el falso profeta serán atormentados de día y de noche por los siglos de los siglos.» Aunque esto ya pertenece al juicio final, me ha parecido conducente referirlo ahora, porque no presuma alguno que por el corto tiempo que estuviere suelto, el demonio no habrá Iglesia en la tierra, o no la hallará en ella cuando le hubieren soltado, o acabará con ella persiguiéndola con toda especie de seducciones.
Finalmente, el peinado es un adorno tan ventajoso, que a pesar del oro, los más soberbios trajes, los diamantes y demás seducciones con que se presenta coquetamente adornada una mujer, si su cabellera está descuidada no habrá quien alabe su vestir.
Pero como halla una vigorosa repulsa, tienta al mayoral de todos los modos imaginables, con halagos, con vino, con aguardiente, con dinero, en fin, y nada, el mayoral se mantiene firme contra tantas seducciones, y salva a su viajero, y lo saca de las manos del hospedador como el Ángel de la Guarda salva y saca de las manos del encarnizado Luzbel a un alma contrita.
Era hija de una vendedora de lencería de palacio muy acomodada, y ciertamente estaba destinada a una suerte más dichosa que la de hacer de puta, Pero cuanta más felicidad hacían perder a sus víctimas sus pérfidas seducciones, más gozaba nuestro hombre.
Prometí asimismo patentizar cuáles fueron las costumbres que quiso favorecer para acrecentar con ellas el imperio el verdadero Dios, en cuya potestad están todos los reinos, y por qué causa y cuán poco les auxiliaron estos que tienen por dioses, o, por mejor decir, cuántos daños les causaron con sus seducciones y falacias; sobre lo cual advierto ahora que me conviene hablar, y aún más del acrecentamiento del Imperio romano, porque del pernicioso engaño de los demonios, a quienes adoraban como a dioses, y de los grandes daños que ha causado en sus costumbres su culto, queda ya dicho lo suficiente, especialmente en el libro segundo.
Aquí realmente nos descubrió toda la traza de los presumidos de sabios, por quienes se gobiernan las ciudades y los pueblos, aunque de estas seducciones y estos maravillosos gustan los malignos demonios pues igualmente están en posesión de los seductores y de los seducidos, y de su posesión y dominio no hay quien los pueda librar, sino, es la gracia de Dios por Jesucristo Señor nuestro.
Así está advertido por el precepto apostólico, que dice: «Guardaos no os engañe ninguno en la filosofía y con vanas, seducciones, conforme a los elementos de este mundo Mas porque no imagine que todos son iguales, atienda lo que el mismo apóstol refiere de algunos de ellos.
Hacíalo, porque en aquella época -por los años de 1764- era Cádiz rica y poderosa, y el oro arrastraba en pos de sí ese lujo, esos placeres, esas vanidades, esa embriaguez y esas pasiones que son su séquito ordinario. Para alejarse de este foco de seducciones y peligros, Don A.
No era extraño, pues, que un hombre de tantas prendas, rodeado del ambiente de la popularidad y poseedor de irresistibles seducciones, trajese loca a Pepeta (a) la Buena Mosa, una vaca brava que por las mañanas revendía fruta en el mercado, y con su falda acorazada, pañuelo de pita, patillas en las sienes y puntas de bandolina en la frente, pasaba la vida a la puerta de su casa, tan dispuesta a arañarse con la primera vecina como a conmover toda la calle con alguno de sus escándalos de muchachota cerril.
El ideal conquista sus prosélitos entre los corazones limpios, y la justicia elige por sacerdotizas a las heroínas que adoran el martirio; las irresistibles seducciones del peligro tienen el mismo atrayente imán para todos los espíritus grandes, por eso, cuando el odio de los déspotas nos acomete más fieramente, el número de las arrogantes y animosas luchadoras se multiplica.